Periodista peruano acusa a Fujimori de conocer de su secuestro en 1992

LIMA (AFP) – El periodista Gustavo Gorriti, secuestrado durante dos días tras el autogolpe de Estado de 1992 en Perú y conducido a los sótanos de una dependencia del Ejército, dijo este viernes en el juicio contra el ex presidente Alberto Fujimori que éste conocía de su detención.

En la novena jornada del proceso por violación de derechos humanos al ex gobernante -la primera de este año- el periodista subrayó que su detención fue instigada por Vladimiro Montesinos, mano derecha de Fujimori.

Indicó que su aseveración se basaba en una entrevista que hizo al encarcelado general Nicolás Hermoza, quien fue jefe del comando conjunto de las Fuerzas Armadas durante el régimen de Fujimori.

“Le pregunté al general Hermoza porqué había firmado órdenes de detención y él me contestó ‘¿qué quiere que haga?, si yo era la única persona que estaba dispuesta a hacerlo. El presidente Fujimori no lo hizo y Montesinos, que insistía en su detención, tampoco quiso firmar; entonces el único que quedaba era yo y firmé'”.

Fujimori, Montesinos y Hermoza formaron un triunvirato que gobernó Perú con mano dura en la pasada década (1990-2000).

Durante el proceso Fujimori ha negado enfáticamente haber ordenado o haber tenido conocimiento del secuestro de Gorriti, quien al momento del autogolpe, el 5 de abril de 1992, era corresponsal del diario El País, de España.

El periodista aseveró que la declaración de Hermoza y otros detalles de sus investigaciones le permitían llegar a la conclusión “sin temor absoluto a error” de que el ex jefe de Estado conocía de su secuestro y confinamiento en los sótanos del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE).

“Mi detención era clandestina, se mantuvo en secreto”, dijo el testigo al señalar que al denunciar la prensa su arresto se produjo un escándalo internacional en que desempeñó un papel importante para su liberación, dos días después, el embajador de España en Perú en esa época, Nabor García.

Gorriti dijo que Montesinos, quien fue la eminencia gris en el gobierno fujimorista y ahora está detenido, “estaba desarrollando un sentimiento de odio” hacia él, según le manifestaron meses antes del autogolpe fuentes de los aparatos de seguridad peruanos y de la embajada de Estados Unidos, por lo que su vida corría peligro.

“El deseo de venganza de Montesinos empezó en 1983”, reveló en la sala de audiencias tras señalar que desde ese año comenzó a realizar investigaciones sobre las actividades turbias del ex asesor de Fujimori.

Según señaló, sus fuentes le informaron que a raíz del autogolpe, Montesinos insistió en que fuera detenido para incautar documentos de sus investigaciones que lo implicaban en actos de corrupción.

Fujimori es procesado para determinar si es culpable o no de haber ordenado las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, en que murieron 25 personas, en 1991 y 1992.

Este viernes también comparecieron dos testigos, sobrevivientes de esas matanzas, aunque no aportaron elementos que permitan vincular a Fujimori.

En el proceso también está incluido el caso del secuestro de Gorriti y del empresario Samuel Dyer, quien no ha comparecido.

En caso de ser encontrado culpable por las matanzas, podría ser condenado a 30 años de cárcel.

También el ex mandatario enfrenta cuatro casos de corrupción y ya fue condenado a seis años de cárcel en diciembre por un allanamiento ilegal a una residencia privada que ordenó en 2000 y en el que se utilizó un falso fiscal.

En la justicia peruana las penas no son acumulativas, de manera que un inculpado sólo paga con cárcel la condena más larga.

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