El precio de la fama

En nuestra querida Ciudad Reina, que para la comunidad hispana en muchas ocasiones funciona como un “pueblo chico, infierno grande”, el rumor sobre la separación del locutor, cantante y empresario, Alex Ruiz de la estación 105.3 FM, fue la comidilla del ambiente de la radio y los medios de comunicación durante la semana pasada.
Cargada con un sentimiento de incredulidad, la gente tejió toda serie de conjeturas sobre lo ocurrido, después de que se corrió de voz en voz, como reguero de pólvora, que el Joven del Ritmo, se retiraba de los estudios del vecindario del boulevard Stuart Andrew.
Yo me vine a enterar tarde, tal vez, porque existe una pizca de prevención y cautela por parte de quienes me comunican cosas, ante la posibilidad de que terminen publicadas en este espacio.
Pero el asunto se había convertido en “vox populi” y subía y bajaba en los ascensores del Edificio Dorado, donde se localizan las oficinas de la estación de radio La Tremenda, las de la productora de videos Videofutura y las nuestras, de “Mi Gente”.
Por la trascendencia que Alex ha tenido para la Charlotte, en los últimos diez años y la influencia que ha ejercido en la comunidad hispana local, creí importante hacer las averiguaciones pertinentes acerca de su apartamiento, con el objetivo de publicarlo como noticia.
Llamé a Peter Davidson, cuya corporación, Davison Media Group, posee la licencia de operación de la WNOW-FM, pero el empresario se encontraba fuera de Nueva York. Llamé a Russ Jones, ejecutivo de la compañía radial, pero me encontré con una grabación.
Marqué el celular de Alex, cuya casilla de mensajes estaba llena. Pulsé el número de la FM y por fin hubo una voz al otro lado de la línea. Me contestó Isaías, quien prometió dar el mensaje a su hermano, el empresario-cantante.
Finalmente pude hablar con Robert Freese, el representante de Davidson en Charlotte y sus palabras fueron cortas pero precisas.
“Davidson Media Group y RCH Broadcasting (la empresa de Alex) hemos decidido de mutuo acuerdo separarnos y tomar caminos distintos”.
“La separación se ha dado en buenos términos”
“Alex es un gran muchacho, he tenido un vinculo comercial con él durante diez años y ha sido muy cumplido”.
Sobre las razones para el divorcio, Freese no hizo comentario alguno, ni tampoco sobre el futuro de la FM.
Nosotros en “Mi Gente”, también podemos decir que Alex es una persona cumplida. Tuvimos una relación que se prolongó desde octubre de 2005 hasta julio de 2007.
Con RCH Broadcasting hice la primera alianza estratégica, desde que asumí el manejo editorial de “Mi Gente”.
El acuerdo fue incluir su revista “Ta Cañón” en las páginas del periódico. El vínculo fue bueno, pero no dejó, como toda relación, de tener altibajos.
Compartimos la alegría de tener como nexo, a Ángel Medellín y sufrimos su temprano fallecimiento.
A través del productor de televisión, Eduardo Chávez, Alex había hecho el contacto con mi amiga ex compañera de trabajo de Univision, María Montaño, ex gerente del Canal 40 de Raleigh, para presentar el segmento de “Muévete” en las Carolinas, en la estación del Triángulo. Entonces yo le sugerí que se publicara semanalmente el espacio con el mismo nombre en el periódico, para que él contara a quien entrevistaba.
A mí me parecía importante que la gente conociera el rostro del ideador del Carnaval Carolinas y la Chica Líder, aunque Alex fue inicialmente reticente a la propuesta.
Las desavenencias se dieron en contadas, pero significativas ocasiones. Una de ellas tuvo que ver con un error, por parte nuestra, en la elaboración y colocación de un anuncio relacionado con el Carnaval, algo que no nos correspondía según el contrato, pero que yo estúpidamente acepté, en aras de sacar avante la edición.
Precisamente en ese Carnaval de 2006, se dio la portada de “La Noticia”, con Gloria Trevi, en el podio. La foto fue tomada por Eduardo, cuya empresa mantiene una Alianza con “Mi Gente”.
“Yayo”, como se le conoce al fundador de Videofutura, me llamó ese domingo de junio en la noche, para preguntarme si le daba la fotografía a Judith Torrea, quien en esos días fungía como editora del semanario de la familia Gurdián.
Sin temor a las consecuencias, le dije a Eduardo que la suministrara y de esa manera me “autochivie”, como se diría en Colombia, al darle a otro periódico una primicia gráfica.
El otro encontrón con Alex se dio con el lanzamiento en abril pasado de la 105.3 FM.
Yo hice la historia y en ella señalé que la emisora era la segunda en aparecer, en español, en frecuencia modulada en el mercado de Charlotte, dado que en marzo de 2006 habíamos informado que el Grupo Norsan, había puesto a funcionar la 102.3 FM, WRML, con cobertura en parte de nuestra ciudad.
Alex interpretó la publicación de un hecho, como una traición y desde ese momento las cosas no volvieron a enderezarse.
La gente empezó a comentar, que con el manejo de la FM a Alex se le habían subido los humos a la cabeza y que su trato era muy diferente al del muchacho humilde del pueblo de Huehuetán, Guerrero.
Nosotros experimentamos su nueva actitud, que rayaba en la pedantería, durante una visita a Washington, a cabildear por la reforma migratoria.
Incluso, Romeo Carrera le dedicó uno de sus cascabeles, con el título de “El joven que conocí”.
Pero lo que derramó la copa del desfase, fueron las sorprendentes declaraciones de Alex en el programa de “Don Francisco Presenta”, donde dio a entender, ante un público nacional e internacional, que era propietario de tres estaciones de radio y que el valor alcanzaba 28 millones de dólares.
La mentira era obvia, y a nuestros líderes no les debemos permitir que falten a la verdad, por más simpáticos, queridos y buenos que sean.
Yo se lo increpé públicamente, el Día del Grito, en el CPCC, y su explicación fue lamentable.
“Si yo pago el personal, pago por las instalaciones, pago por los equipos y actúo como dueño, soy el dueño”.
Le dije que si yo alquilaba una casa o un apartamento y así actuara como propietario, no lo era, hasta que obtuviera el título e hiciera el registro correspondiente.
Infortunadamente, tres meses después los hechos me dieron la razón.
Espero que este revés le sirva a Alex, para recapacitar y volver por la senda del triunfo.
Creo que debe olvidarse de su carrera como cantante, por que él mismo sabe que no puede competir “a cappella”. Alan y Porfirio son su sostén en el compacto que contiene “La Chica que conocí”.
Más bien, Alex debe volver a recorrer los pasos firmes que dio cuando alquiló su primera hora de radio en la 100.9 FM, como lo cuenta su biografía en Univision.com.
Alex lo tiene todo, talento y enjundia para recuperarse y saltar aún más alto en fama y fortuna, pero debe recordar “cómo masca la iguana”.

rafael@migenteweb.com

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