Despecho de una mujer acabó con “robo del siglo” en Argentina

Por Cecilia González
Notimex

Buenos Aires.- El despecho de una mujer fue un elemento fundamental para que la policía argentina encontrara a los responsables de un millonario y cinematográfico asalto a un banco, el cual pudo convertirse en el "robo del siglo".

La esposa de uno de los ladrones, que vestían como elegantes ejecutivos, entregó a la policía datos de su ex pareja luego que éste la abandonara por otra mujer tras el asalto con rehenes, ocurrido el 13 de enero de 2006, a una sucursal del Banco Río.

La historia partió como un típico asalto, de aquellos que ocurren casi todos los días en la capital argentina, pero se complicó con el paso de las horas, tras la activación de la alarma de la sucursal bancaria ubicada en la zona norte de Buenos Aires.

Los cuatro delincuentes se vieron rodeados en pocos minutos por unos 200 agentes de la policía, por lo que se acuartelaron en el banco y tomaron como rehenes a 23 personas entre empleados y clientes de la sucursal.

El operativo policial subió de intensidad tras algunas horas con el sobrevuelo de helicópteros y la llegada de agentes especializados para tratar de negociar con los delincuentes, quienes sólo dejaron salir a dos rehenes y pidieron comida para el resto.

Los ladrones trataron en forma deferente a sus rehenes, los dejaron realizar llamadas telefónicas e incluso le cantaron el "Cumpleaños Feliz" a una abogada, lo cual sirvió para relajar por algunos minutos la fuerte tensión que vivieron por siete horas.

La festejada recordó en declaraciones posteriores que su teléfono móvil "no paraba de sonar y le comenté a otra rehén que seguramente sería por mi cumpleaños. Uno de los delincuentes me escuchó, llamó a los otros, y me cantaron el ‘Cumpleaños Feliz’".

La agotadora jornada de negociación culminó cuando, luego de un largo rato de silencio por parte de los asaltantes, la policía decidió entrar a la sucursal bancaria para rescatar en forma sorpresiva a los rehenes y detener a los integrantes de la banda.

La sorpresa de la policía y de las decenas de miles de personas que observaban el espectacular operativo en directo por televisión fue mayúscula cuando se comprobó que los delincuentes habían desaparecido de la sucursal bancaria.

La policía registró todas las habitaciones del banco, cada lugar de la sucursal, para intentar encontrar a los delincuentes, hasta que un agente movió un mueble y encontró un boquete que daba a un desague, medio que ocuparon para escapar rumbo a un río.

Entre más detalles se conocían, más tintes cinematográficos adquiría el asalto, pues los ladrones planificaron hasta el más mínimo detalle del atraco e incluso desvalijaron 145 de las 408 cajas de seguridad, sólo aquellas que tenían cosas más valiosas.

Tampoco olvidaron dejar el poético mensaje "en barrio de ricachones, sin armas ni rencores, es sólo plata y no amores" junto a tres pistolas de juguete en el piso de la bóveda del Banco Río.

Este texto es similar al que dejó en una pared el autor del llamado "robo del siglo" en Francia, Albert Spaggiari, quien en julio de 1976 se llevó de un banco de Niza una cifra equivalente a unos 24 millones de euros de la actualidad.

El robo cometido por los delincuentes argentinos, cuyo monto se calculó entre siete y 15 millones de dólares, fue admirado sin pudor por los medios de prensa e incluso se cubrió con el manto de la "justicia social" porque los afectados pertenecían a la cla

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