Gobierno y prefectos buscarán desactivar crisis en clima tenso en Bolivia

LA PAZ (AFP) – En un clima político tenso, donde se alternan acusaciones y pedidos de paz, el gobierno y opositores se reunirán el lunes en un intento de desactivar la crisis en Bolivia surgida por el rechazo a la nueva Constitución y a los afanes de las regiones de conformar gobiernos autónomos.

El presidente Evo Morales recibirá en Palacio de Gobierno en La Paz a los prefectos (gobernadores) de los nueve departamentos, entre ellos cinco férreos opositores a la política gubernamental, tras varios intentos de concertar una salida a la confrontación que se ha radicalizado las últimas semanas y que amenaza con desbordar en actos violentos.

La Carta Magna de corte estatista e indígena aprobada por el oficialismo en diciembre en la Asamblea Constituyente, sin debate y sin presencia de la oposición, es rechazada por prefectos y líderes cívicos de Santa Cruz, Tarija, Cochabamba, Beni y Pando, departamentos que concentran la riqueza gasífera y agrícola del país.

Para contrarrestar ese proyecto -que consideran como una señal de autoritarismo del gobierno- estos departamentos (salvo Cochabamba) respondieron con la decisión de declararse autónomos, con instituciones que asumen similares facultades a los poderes Ejecutivo y Legislativo nacionales, medidas consideradas ilegales por el Gobierno central.

Los prefectos de esos departamentos se oponen además a un recorte de ingresos regionales aprobado en noviembre por el Ejecutivo para pagar una pensión de vejez.

"Dos puntos son centrales en el diálogo: la compatibilización de la nueva Carta Magna aprobada por el oficialismo con los estatutos autonómicos aprobados en cuatro departamentos y el recorte al Impuesto Directo a los Hidrocarburos", dijo este domingo el prefecto de La Paz, José Luis Paredes, que mantiene una posición neutra en el tema y que asistirá con un afán conciliador a la cita.

La Paz es uno de los bastiones políticos de Morales, pero el prefecto proviene de una fuerza política de oposición y mantiene diferencias con el jefe de Estado.

Paredes instó a las partes en conflicto a escuchar la voz del pueblo, "que está pidiendo la paz", y dijo que "si hay voluntad política se pueden lograr resultados positivos".

Los deseos de un desarme espiritual expresados por Paredes y por al menos una docena de organizaciones cívicas, que pidieron públicamente a oficialistas y opositores apostar por la unidad y la paz, chocan sin embargo con un clima político hostil en la víspera de la reunión.

El ambiente se caldeó por declaraciones que vertieron por separado el sábado el presidente Morales y el prefecto de la próspera Santa Cruz, Rubén Costas, considerado la cabeza visible del movimiento opositor.

En un encendido discurso en la central Cochabamba, Morales calificó nuevamente de ilegales y "escritos entre cuatro paredes" los estatutos autonómicos en Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija y advirtió que el diálogo se realizará sin apartarse de la "unidad, democracia y el respeto a las leyes".

Ya la semana pasada Morales había indicado que esos estatutos autonómicos había que tirarlos "al tacho de la basura".

Por su parte, Costas afirmó en una población cercana a Santa Cruz que "lo que se va al tacho es la Constitución manchada de sangre del MAS (el partido de Morales)".

La confrontación marca una vez más la división entre una Bolivia andina y mayoritariamente indígena y otra llanera y selvática, que resiste las políticas de Morales.

Los cuatro departamentos auton

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