Narra esposa de secuestrado por las FARC la tristeza por su ausencia

Por Edelmiro Franco
Notimex

Bogotá.- La ausencia por años de un secuestrado afecta profundamente el entorno familiar, las finanzas del hogar, la soledad y la tristeza que se siente en sus cumpleaños, en Navidad, en la cotidianidad de la vida.

"En el entorno familiar es mucha la ausencia que se siente del ser que uno quiere y que está secuestrado, pero la naturaleza del ser humano hace que uno siempre trate de superar las dificultades", dijo Claudia Rujeles, esposa del ex gobernador Alan Jara, rehén de las FARC.

Jara, ex gobernador del sureño departamento del Meta, fue plagiado por la guerrilla de las FARC en julio de 2001 cuando se desplazaba en un vehículo oficial de Naciones Unidas, lo que constituye una flagrante violación al Derecho Internacional Humanitario (DIH).

El ex mandatario del Meta es junto a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, secuestrada en febrero de 2002, uno de los dos personajes políticos más importantes del grupo de 46 rehenes que tienen las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Para Rujeles, consejera de paz del Meta, "la afectación es muy grande para toda la familia, especialmente para el niño. Sin lugar a dudas Alan era una persona que se compenetraba mucho con el niño en materia escolar y la ausencia le generó ciertas dificultades escolares".

Esta mujer, de cabello castaño y piel canela, no oculta la tristeza en su rostro cuando habla de su hijo Alan Felipe, que tenía siete años y seis meses de edad cuando ocurrió el secuestro y que en 2008 cumplirá 14 años y no sabe si ese día estará con su padre y amigo.

"El niño en estos años superó las dificultades escolares y nunca logró perder un año, pero la ausencia es grande. El niño es deportista, es campeón departamental en tenis de mesa, su papá también lo fue, y esa orientación le está haciendo mucha falta", comentó.

En el caso de ella como esposa y madre, la situación también se torna difícil porque a la ausencia del esposo se suman las responsabilidades económicas y familiares que tiene que asumir sola y que antes resolvían como pareja.

"Teníamos una vida muy entrelazada y realmente ha sido fatal la ausencia de Alan", subrayó Rujeles en su pequeña y modesta oficina de la Consejería de Paz en la gobernación del Meta, en el centro de la ciudad de Villavicencio.

Con los ojos levemente llorosos, la esposa del ex gobernador señaló que la de diciembre de 2007 fue la séptima Navidad y Año Nuevo que está sin Jara, pero siempre mantiene la esperanza de su regreso a casa más temprano que tarde.

Indicó que estas "celebraciones dependen mucho de lo que rodea el caso del secuestro, pero en todas las Navidades siempre se ha sentido la ausencia de Alan porque teníamos una vida tan familiar. Siempre Alan era el centro de la familia".

Pero la noche del 31 de diciembre y el amanecer del 1 de enero son "muy tristes, pero muy tristes", más aún en 2007, cuando se esfumó una esperanza de ver libres a tres rehenes que podrían convertirse en una puerta a la liberación de Jara y del resto de plagiados por las FARC.

Ese día las FARC suspendieron por falta de seguridad la entrega unilateral de la ex candidata a la Vicepresidencia de Colombia, Clara Rojas, su hijo Emmanuel, que supuestamente estaba con ella, y la ex congresista Consuelo González de Perdomo.

"Este año pensamos que será de muchísima esperanza, porque había un proceso de liberación. No perdemos la esperanza que las FARC cumplan

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