Con la Iglesia hemos topado.

Por Luis Losada Pescador
Notimex .

El acto del pasado 30 de diciembre con el que la Iglesia española celebraba el Día de la Sagrada Familia se ha convertido en un verdadero hito. Por primera vez en la historia de la joven democracia española, la Iglesia retoma relevancia pública asumiendo un protagonismo socio-político que desapareció con la "doctrina" del card. Tarancón de "la Iglesia, a la sacristía".

En la madrileña plaza de Colón, los católicos españoles señalaron en la boca de sus jerarcas que el "matrimonio" homosexual, el divorcio "express" y la polémica asignatura de "Educación para la Ciudadanía" además de ser inconstitucionales, "minan las bases de la democracia".

El laicista Ejecutivo Zapatero montó en cólera. El secretario general de los socialistas, Pepiño Blanco, arremete contra la Iglesia: "Si quieren participar en política, que se presenten a las elecciones". Y como muestra de no saber por dónde le venía el aire: "Era una convocatoria del PP presidida por cardenales".

Más duro Mariano Bermejo, ministro de Justicia y responsable último de las relaciones con las confesiones religiosas. "El nacionalcatolicismo ha entrado en campaña".

El PSOE también responde atacando a la Iglesia de "antidemocrática". Se legisla en el Parlamento, concluyen. "Es el ADN de la democracia", añade Zapatero durante la celebración de la Pascua Militar (6 de enero).

En Moncloa aseguran que ZP está más que inquieto con la reacción de los obispos. Se la guarda con rencor. "Ya encontrará tiempo para responder con claridad".

Tras un tono conciliador, Zapatero señala primero que "la Constitución garantiza la libertad a creyentes y no creyentes". Pero posteriormente -durante la celebración de la Pascua Militar- el presidente muestra su "absoluta discrepancia" con los obispos de Madrid y Valencia.

Asegura que las diferencias son "profundas". Y es que como asegura el propio presidente, el PSOE tiene "principios muy claros". A saber: gobernar como si Dios no existiese. Bajo este prisma no hay más fuente de legitimidad que la parlamentaria.

El problema es que una democracia desprovista de criterios morales prepolíticos se desliza peligrosamente hacia el totalitarismo. "La moral civil debe prevalecer sobre la moral religiosa", señala a este cronista la ministra de Educación, Mercedes Cabrera.

¨Y quién es la autoridad "moral" de esa "ética civil"?, ¨el Parlamento?, ¨qué pasaría si de dicho Parlamento emanase una norma inmoral? ¨No fue acaso lo ocurrido durante el régimen nazi?

La Iglesia reconoce la "legítima autonomía de lo temporal", es decir, su voluntad de no comprometerse en asuntos políticos. Pero eso es una cosa y otra bien distinta es negar a la Iglesia legitimidad para manifestarse en cuestiones morales tanto para sus creyentes como para las "personas de buena voluntad".

Máxime cuando la Constitución española define al Estado como "aconfesional", no "laico". Es más: la Carta Magna obliga a los poderes públicos a colaborar con la Iglesia católica y el resto de confesiones para alcanzar el Bien Común.

Y aunque no fuera así, la Iglesia -como cualquier institución social- tendría perfecto derecho a expresar sus opiniones y manifestarlas en público.

Pero es que además el acto del 30D no fue organizado por la jerarquía, sino por el catolicismo social: movimientos apostólicos y red parroquial. "Los católicos somos ciudadanos de pleno derecho: opinión, manifestación y libertad religiosa, que va más allá de la libertad de culto", señala el presidente de la Asociación Católica de Propagandistas, Alfredo Dagnino.

Lo que sorprende -señala Dagnino- es que un acto "pacífico, tolerante y sanamente reivindicativo" haya generado una respuesta "desproporcionada" mientras el PSOE calla frente a los actos de independistas y los cómplices del terrorismo en los que "se veja a España y se mancillan sus símbolos".

El Ejecutivo Zapatero ha conseguido "resucitar" también la polémica "cuestión religiosa" que tanto dividió a los españoles de los siglos XIX y XX y que había quedado razonablemente resuelta en la Constitución de 1978. ­Bravo! (Notimex) (El autor es periodista español)

– NOTIMEX

You must be logged in to post a comment Login