Inflación y oposición, obstáculos en primer año de gobierno de Daniel Ortega

MANAGUA (AFP) – La subida de precios y la derecha, que empieza a articularse en una oposición cada vez más cohesionada, han sido los principales obstáculos en el primer año de gobierno nicaragüense del sandinista Daniel Ortega, que depende en buena medida de la generosidad de su amigo venezolano Hugo Chávez para llevar a cabo muchas de sus promesas de campaña.

Ortega cumple el jueves su primer año de gobierno lidiando con una oposición oscilante en sus posiciones ante el gobierno y dando batalla para contener el encarecimiento de los alimentos que mantienen “nerviosos” a los nicaragüenses, cuyos bolsillos no dan abasto para enfrentar las continuas alzas.

El sociólogo y analista Cirilo Otero estimó que el gobierno tuvo “errores” en este primer año que conspiraron en su contra, al no mostrar capacidad para aprovechar la disposición de sectores políticos y sociales a colaborar con él.

“El gobierno es obtuso en su relación, se muestra hóstil y maneja un doble discurso ante las masas y ante sectores económicos, empresariales”, estimó Otero.

En un primer momento, el mandatario logró maniobrar políticamente con las dos facciones liberales opositoras para que el Congreso aprobase leyes de interés para su gobierno, como la insersión de Nicaragua en la Alternativa Bolivariana de las Américas (Alba), que impulsa su aliado venezolano Hugo Chávez, o prorrogar una reforma constitucional que restringe las potestades del Presidente.

Pero esta armonía se deterioró a finales de octubre ante la determinación de Ortega de instalar los polémicos Consejos de Poder Ciudadano (CPC), que la oposición considera órganos paraestatales de control ciudadano.

Esto hizo que la oposición se articulara en el Parlamento en torno al denominado “Bloque contra la Dictadura” rechazando los presupuestos nacionales elaborados por el gobierno de Ortega y amenazándole con quitar recursos a proyectos sociales claves para los planes gubernamentales.

En desafío a sus adversarios, Ortega aseguró que si le quitan los fondos para programas sociales como Hambre Cero y Usura Cero, asumirá su costo con fondos de la ayuda venezolana entregada a través de un acuerdo petrolero.

En medio de los nubarrones políticos, la subida de los precios del petróleo y el impacto del huracán Félix en el norte del país, la inflación se coló en el escenario ensañándose con los más pobres al reducirles su capacidad de compra de alimentos básicos.

La meta fijada por el gobierno de concluir el año con una inflación del 7,5% se ha ido al traste y podría situarse entre el 14 y el 16%, según estimaciones del Banco Central de Nicaragua (BCN), lo que la convertiría en la más alta desde 1998 (18%), después del devastador huracán Mitch.

El impacto de la inflación en el bolsillo de las familias “es motivo de preocupación” del gobierno, de acuerdo con informe del BCN, según el cual el incremento de precios al rubro de alimentos fue del 17,61 por ciento.

En noviembre, el gobierno con recursos provenientes de la ayuda venezolana dispuso de fondos para la compra y distribución masiva de granos básicos a precios inferiores al mercado.

Pese a esta intervención, el gobierno no logró bajar los precios de bienes como arroz, frijoles, queso, pan, leche, huevos y carne que, aunque estables, se mantienen en niveles altos si se tiene en cuenta la capacidad de compra de la población.

Para Otero, aunque las causas de este fenómeno son ajenas al control del gobierno, “hubo una reacción tardía” en tomar las acciones que frenarán su mayor impacto en la economía familiar.

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