Los gobiernos neoliberales incapaces de fortalecer al campo mexicano.

Por Jesús Ortega Martínez
Notimex

El pasado 1 de enero vencieron los últimos plazos de protección del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) a los productos agrícolas mexicanos con mayores dificultades para competir. Se trata de permitir las importaciones libres de arancel al maíz, frijol, leche y azúcar, productos básicos e indispensables en la dieta de los mexicanos.

Hay que recordar que el TLCAN fue negociado por el gobierno mexicano en el esquema de un régimen autoritario, y que los sectores más afectados por el mismo no fueron consultados para su diseño.

El PRD se opuso entonces a medidas que a la larga terminarían por acentuar las asimetrías al interior del país y profundizar la exclusión del campo mexicano en el modelo económico.

A partir de la entrada en vigor del tratado, en 1994, los campesinos mexicanos han sido empujados a una competencia desigual frente a sus contrapartes en Estados Unidos.

Como ejemplo, los productores estadounidenses de maíz reciben cada uno 22 mil dólares de subsidio anualmente mientras que los productores mexicanos perciben apoyos raquíticos en promedio 30 veces menores.

La situación del campo mexicano es insostenible y los gobiernos neoliberales han sido incapaces de implementar una política agropecuaria integral que fortalezca las capacidades de los productores mexicanos.

El TLCAN ha fracasado en sus propios términos: se han perdido millones de empleos en el campo obligando a los campesinos a la migración en busca de oportunidades, los precios de los alimentos siguen aumentando y hemos intensificado nuestra dependencia alimentaria con las implicaciones que esto conlleva para la soberanía de nuestro país.

No deja de ser paradójico que a poco de celebrar el bicentenario de nuestra independencia, lo hagamos como un país cada vez más dependiente en materia alimentaria.

Todos estos aspectos deben ser considerados en una revisión del TLCAN. El gobierno mexicano debe responsabilizarse por los daños que ha causado el TLCAN y resarcirlos.

La renegociación del capítulo agropecuario del TLCAN es posible y necesaria. Las bases legales para la revisión se encuentran en el tratado mismo y en la Constitución Mexicana.

El Artículo 2202 del TLCAN establece que las partes podrán convenir cualquier modificación o adición al tratado y el mismo tratado abre la posibilidad de aplicar salvaguardas ante un incremento de importaciones que pueda causar un daño serio a la producción nacional.

Asimismo, la Constitución Mexicana en su Artículo 131 establece que el Ejecutivo podrá ser facultado por el Congreso de la Unión para aumentar, disminuir o suprimir los aranceles, restringir o prohibir las importaciones, exportaciones y el tránsito de productos cuando lo estime urgente, a fin de regular el comercio exterior, la economía del país y la estabilidad de la producción nacional.

Los spots del "campo ganador" con los que el gobierno de Calderón intenta esconder la situación de crisis en el sector rural son una muestra de cinismo descarado.

La realidad es que el TLCAN ha beneficiado principalmente a las multinacionales, los grandes productores y los "coyotes", quienes también han acaparado desproporcionadamente los limitados apoyos que el gobierno destina para el campo.

Hoy, a 14 años de que la derecha tecnocrática publicitara al TLCAN como el motor para el desarrollo, las desigualdades internas se han agravado y más de 45 millones de mexicanos subsisten en la pobreza, la mayoría de ellos en el campo.

Las organizaciones sociales, el Partido de la Revolución Democrática y todos aquellos interesados en la defensa del sector rural requerimos sumar esfuerzos para lograr la revisión del capítulo agropecuario del TLCAN y garantizar que el gobierno federal emplee los recursos del erario para impulsar un desarrollo que incorpore a todos los mexicanos y no sólo a unos cuantos.

Debemos reforzar las acciones de movilización y de sensibilización de la opinión pública, exponiendo con claridad y firmeza los efectos negativos que tendría la desgravación arancelaria que prevé el TLCAN para este año y la necesidad de lograr una revisión.

Tenemos que partir de la conformación de un frente que integre a todos los sectores progresistas para formular una propuesta para la renegociación del TLCAN y, así, dar un ejemplo de democracia participativa a quienes se negaron a consultar las bases del tratado con los más vulnerables en 1994. (Notimex) (El autor es integrante del Comité Ejecutivo Nacional del PRD)

– NOTIMEX

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