Bachelet ajusta gabinete para intentar ordenar su debilitada coalición

SANTIAGO (AFP) – La presidenta chilena, Michelle Bachelet, ajustó su gabinete por tercera vez en 22 meses nombrando a funcionarios de gran experiencia propuestos por los partidos, en una estrategia que la aleja del estilo independiente del inicio de su gobierno pero que podría permitirle ordenar su debilitada coalición.

Bachelet removió la noche del martes a cinco ministros y nombró a un nuevo ministro del Interior, considerado el jefe de su gabinete, cuatro días después que el anterior titular, Belisario Velasco, abandonara de forma abrupta el cargo.

En la cartera fue nombrado Edmundo Pérez Yoma, un político de gran experiencia, militante de la Democracia Cristiana (DC), el principal de los cuatro partidos que forman la coalición oficialista.

Pérez Yoma fue ministro de Defensa y cónsul de Chile en Bolivia, país donde Santiago no tiene embajador al no haber relaciones diplomáticas desde 1978.

Bachelet nombró además a cinco nuevos ministros en las carteras de Minería, Obras Públicas, Agricultura, Planificación y Economía, que tiene una menor preponderancia que el ministerio de Hacienda, que lleva las finanzas públicas y cuyo titular, Andrés Velasco, fue ratificado.

En todos los casos designó a políticos de gran experiencia, que antes se desempeñaron en cargos públicos y cuyos nombres fueron consensuados con los cuatro partidos de centro-izquierda que conforman la Concertación Democrática, que gobierna Chile desde 1990 tras el fin de la dictadura de Augusto Pinochet.

En Obras Públicas Bachelet nombró a Sergio Bitar; en Agricultura a Marigen Hornkohl, en Economía asumió Hugo Lavados mientras que en Minería fue nombrado Santiago González y en Planificación, Paula Quintana.

“La novedad mayor es que esta vez tuvo que prestar más atención, por no decir una atención exclusiva, a los partidos de la Concertación”, señaló el analista Ascanio Cavallo.

“Los partidos ya no se podrán quejar de que la presidenta no los escucha”, coincidió el politólogo Héctor Soto.

Según los analistas, Bachelet se vio obligada a ceder a las presiones de los partidos oficialistas, en un intento por ordenar a la coalición de gobierno, que atraviesa una crisis que amenaza con desmembrarla.

El martes cinco diputados abandonaron la DC, alejándose del oficialismo y haciendo perder a Bachelet la mayoría absoluta que tenía en la Cámara Baja. Los congresistas se retiraron del partido para hacer causa común con su líder y recientemente expulsado de la DC, senador Adolfo Zaldívar.

La expulsión de Zaldívar más la anterior salida voluntaria del oficialismo de otro senador, Fernando Flores hizo perder la hegemonía que también tenía el gobierno en el Senado.

Con sus nuevas designaciones ministeriales, Bachelet se alejó además del ‘gobierno ciudadano’ que impuso al inicio de su gobierno cuando conformó un gabinete con caras jóvenes y sin consultar a los partidos políticos.

“El nuevo gabinete representa una transferencia de poder desde los grupos informales que dominaron los dos primeros años de Bachelet hacia los partidos de la Concertación”, dijo Cavallo.

El primer gabinete de Bachelet alcanzó a durar sólo cuatro meses, hasta que en medio de una crisis por protestas estudiantiles, en julio de 2006, la mandataria realizó su primer ajuste.

El segundo fue en marzo pasado, en medio del primer aniversario de su gobierno, cuando agobiada por una crisis del transporte público de Santiago removió a cuatro ministros.

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