Carla Bruni, una ex modelo y cantante que podría llegar al Elíseo

PARIS (AFP) – La ex modelo italiana Carla Bruni, con quien es probable que el presidente francés Nicolas Sarkozy contraiga matrimonio, podría entrar oficialmente en el palacio del Elíseo y ser primera dama de Francia.

Tras afirmar que su relación con Bruni “es seria”, el mandatario francés, de 52 años, ya divorciado dos veces, aseguró el martes en una multitudinaria rueda de prensa que “hay muchas posibilidades de que (la prensa) lo sepa cuando ya se haya llevado a cabo” el casamiento.

La relación de Sarkozy con Bruni, de 39 años, ex top model que dejó las pasarelas en los 90 para iniciar una carrera como cantante, se conoció públicamente a mediados de diciembre, cuando se dejaron fotografiar en el parque de atracciones Eurodisney.

Conocida hasta ahora por sus simpatías con la izquierda francesa, Bruni, ocupó en varias oportunidades el centro de atención de las revistas frívolas por su agitada vida sentimental.

“Su leyenda de devoradora de hombres no está por demostrar”, comentaba semanas atrás un matutino francés.

El líder de los Rolling Stones, Mick Jagger, el también músico estadounidense Eric Clapton o el actor francés Vincent Pérez, sin contar con algunas figuras de la política francesa, figuran entre las celebridades con las que se le atribuyen relaciones a Cara Bruni.

Hija de una rico industrial italiano también compositor, Carla Bruni Tedeschi nació el 23 de diciembre de 1968 en Turín.

Por temor a una acción de las Brigadas Rojas, su familia se exilió en Francia en los años 70.

Su hermana es la actriz y realizadora Valeria Bruni Tedeschi.

En los años 90, época en que las modelos se convirtieron en verdaderas estrellas, su silueta esbelta, sus ojos azules y su rostro de una belleza fría y perfecta -con rasgos parecidos a la ex mujer de Sarkozy- sedujeron a los grandes modistos del momento.

En 2001, Carla Bruni -que tiene un hijo pequeño- se lanza a la música escribiendo las letras de canciones para el cantante francés Julien Clerc.

A fines de 2002 Carla Bruni presentó su propio album – “Quelqu’un m’a dit” – que obtuvo un éxito de venta de 1,2 millones de copias en Francia y 800.000 en el extranjero.

En su segundo album “No promises”, puso música a poemas de autores anglosajones como William Butler Yeats o Emily Dickinson, aunque sin el éxito de su primera placa.

“Mis padres también han votado siempre por la izquierda. Es una tradición, yo no votaré jamás por la derecha”, afirmaba Bruni meses atrás cuando la campaña electoral francesa al diario británico The Sunday Herald.

Después, llegarían sus declaraciones contra la decisión del gobierno que preside su ahora novio de recurrir a exámenes genéticos para probar la filiación de las familias de los inmigrantes.

“Mi indignación fue inmediata”, afirmaba Cara Bruni a la revista Elle. “Qué me habría ocurrido si le hubieran impuesto el examen genético a mis padres”, se preguntaba la que durante un tiempo fue la compañera del filósofo Raphaël Enthoven, hijo del editor Jean Paul Enthoven, con quien vivía antes.

Carla Bruni es una “mujer bella y biónica, con una mirada que mata” y con “el rostro inmóvil, como esculpido en cera”, afirmaba años atrás en una novela titulada “Nada grave”, la ex esposa de Raphael Enthoven, Justine Lévy (hija del filósofo Bernard-Henri Lévy, enconado enemigo de Sarkozy), al describir a un persona en el que se adivinaba a la quizá, futura, primera dama de Francia.

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