Causa revuelo visita de banda salvadoreña a Estados Unidos

Una semana después que la banda estudiantil Nuestros Ángeles de El Salvador se presentara en el Desfile de las Rosas en Pasadena, California, todavía circulan fuertes cartas de acusaciones contra personas y entidades que auspiciaron y organizaron el viaje de 217 jóvenes.

El detonante fue cuando la compañía aérea Grupo TACA, que los iba a transportar desde San Salvador a California, canceló las reservaciones de los boletos aéreos por falta de pago de la Asociación de Salvadoreños en Los Angeles (ASOSAL), que fueron los organizadores.

Asosal y Taca acordaron bajo términos de contrato fechas límites para cada una de las fases del proyecto que luego de varias prórrogas no fueron cumplidas por los organizadores. De esa forma los integrantes de la banda tuvieron que salir vía terrestre la madrugada del 24 de diciembre en un tedioso viaje que les tomó cinco días.

“Obviamente en una temporada tan alta no se debió esperar hasta el último minuto para hacer cambios, porque si esta gente había hecho los arreglos con un año de anticipación debieron tener seriedad en todo lo que se comprometieron”, dijo Gloria Granillo, gerente regional del Grupo Taca en Washington, D.C.

“Logísticamente en una temporada alta no hay ninguna línea aérea que pueda hacer cambios de última hora cuando los términos del contrato no se cumplen”, enfatizó.

También la oficina central del Grupo Taca a través de un comunicado dio a conocer que patrocinó la banda de guerra al ofrecerles $10,800 en concepto de pases aéreos a los organizadores y tarifas especiales en pasajes, representando un ahorro de $26,000 para los viajeros.

Adicionalmente, aseguran, la línea aérea aportó $15,000 al asumir el Valor al Impuesto Agregado (IVA) de los boletos, para hacer un total de $51,800.

Mientras tanto, Asosal se comprometía a dar un depósito de 13 mil dólares —el cual fue pagado— y a cancelar los boletos para la fecha límite del 29 de noviembre, pero no lo hicieron.

El costo total de los 260 boletos que habían sido reservados era de 139 mil dólares, menos el IVA que Taca pagaría, haciendo un total de 121 mil dólares. Al llegar la fecha límite, el sistema canceló por falta de pago las reservaciones de los que estaban listos para viajar de El Salvador a Los Ángeles en dos grupos, el 25 y 26 de diciembre y regresar el 2 y 3 de enero.

“La aerolínea asumió costos adicionales y cancelación de reservaciones al otorgar prórrogas en varias de las fechas previamente acordadas, a solicitud y debido a contratiempos sobrellevados por los organizadores de la actividad”, indican los voceros de la aerolínea.

El sistema canceló las reservas luego de estas prórrogas por no contar con la confirmación respectiva. Los representantes de la organización responsable del viaje de los Ángeles consultaron con Taca a principios de diciembre para reactivar los términos perdidos por omisión de contrato.

Debido al cambio de las circunstancias y lo cercano de la fecha de viaje, la aerolínea trató de buscar la solución más viable y adecuada con un nuevo paquete para los viajeros. Sin embargo, no se logró concretar el viaje por falta de aceptación de parte de los organizadores, de quienes la aerolínea no volvió a tener contacto.

Los voceros de TACA dijeron que las negociaciones comenzaron en enero de 2007. Los organizadores y la empresa acordaron bajo términos de contrato fechas límites para cada una de las fases del proyecto; un listado de nombres definitivo para el 1 de noviembre, y fecha límite de emisión de boletos para el 16 de noviembre, para poder mantener las 260 reservaciones en temporada alta, que al final fueron solo 217 porque la embajada estadounidense no otorgó visas a unos 30 muchachos.

Para el editorialista del diario La Opinión de Los Ángeles, Luis Alvarez, el problema tiene raíces mucho más profundas, y señala que el meollo del asunto también tiene ribetes políticos.

Álvarez consideró que el gobierno de Antonio Saca no movió ni siquiera un dedo para conseguir fondos para el proyecto simplemente porque no comulga con la línea ideológica de la mayoría de organizaciones salvadoreñas en Los Angeles.

Señaló además que lo único que parece importarle a Saca y los suyos es no “contaminarse” con esos grupos que huelen a comunismo. “Saca está convencido que el dinero y los recursos salvadoreños se pueden invertir en causas “más nobles” como la guerra en Irak”, puntualizó Álvarez.

Por su parte Roxana E. Guevara en una de las cartas que circulan en la región de Washington también critica la forma en que fueron tratados Nuestros Ángeles.

“Cómo es posible que una compañía tan grande y poderosa económicamente como Taca, que se jacta de ser salvadoreña y que en los últimos años ha crecido tanto —porque la hemos hecho millonaria gracias a la gran cantidad de salvadoreños que volamos con ellos— no hayan podido darles las facilidades para que viajaran estos jóvenes en vuelo de ida”, preguntó Guevara.

Pero Granillo no comparte esas opiniones. “Quiero saber si alguien se acercó al gobierno a pedir ayuda y a decirles que el grupo iba a representar al país en el desfile. Tampoco se sabe si se acercaron al partido de oposición; no creo que se hayan acercado”, dijo Granillo quien reconoce que hay una logística en cada viaje que se tiene que respetar y recomienda ver la parte positiva del viaje de la banda.

“El Salvador fue bien representado ¿Por qué hacer un escándalo? Yo creo que aquí hay algo más que alguien está escondiendo y que se está desviando. Quizás quieren una investigación y saber dónde están las cuentas, cuánto recaudaron los organizadores”, enfatizó Granillo.

“Por qué hacer de una cosa tan bella que fue para todos la presentación de los muchachos, ahora buscar un chivo expiatorio de qué. ¿Porque viajaron cinco días en bus? Pero lo más importante es que llegaron”, dijo.

“Los muchachos hicieron un papelazo. Yo sin ser salvadoreña con que orgullo vi esa banda, el baile y todo lo que hicieron; pero el viaje estuvo mal organizado; que le quieran echar la culpa a alguien y ahora se la quieran echar a Taca, pues que se la echen, pero no somos nosotros los responsables sino los organizadores”, apuntó Granillo.

Sin embargo, Taca sostiene que continuará apoyando de forma ordenada y organizada los diferentes patrocinios y donativos a las actividades iniciadas por las comunidades que sirve, siempre con el afán de continuar “promoviendo el acercamiento de las familias y estrechando lazos comunitarios”.

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