Conflicto mapuche por demanda de tierras sacude el sur de Chile

SANTIAGO (AFP) – La demanda de los indígenas mapuches por la propiedad de tierras en el sur de Chile, que consideran suyas por derecho ancestral, derivó en hechos de violencia las últimas semanas, en un conflicto que no es nuevo pero que es un volcán "a punto de estallar", según analistas.

El jueves pasado el estudiante mapuche Matías Catrileo murió baleado en un enfrentamiento con la Policía, que repelía a activistas que ocupaban una hacienda privada en la localidad de Vilcún en la región de la Araucanía (700 km al sur de Santiago).

La muerte del estudiante mapuche -el episodio más grave desde la del activista Alex Lemún en 2003, también alcanzado por una bala policial-, desató nuevas manifestaciones tanto en la Araucanía como en Santiago, que terminaron con una decena de detenidos.

Las protestas se han concentrado principalmente en la Araucanía, donde habita la mayor parte de los mapuches o "gente de la tierra", que representa el 6,6% de la población chilena de 16 millones de habitantes.

El lunes en Santiago, un ejecutivo chileno de una empresa noruega que construye una hidroeléctrica en la Araucanía fue atacado a balazos por un desconocido a la salida de su hogar, en un atentado del que salió ileso.

La Policía vinculó el ataque con grupos mapuches y dijo que en el lugar se encontraron panfletos en que la radical Coordinadora Arauco Malleco -a la que pertenecía el estudiante mapuche muerto- reivindicaba el ataque.

En un comunicado enviado a una radio el grupo se desvinculó del hecho, aunque reivindicó anteriores acciones extremas en el sur del país.

"El conflicto mapuche es el verdadero volcán que está a punto de estallar en el sur", aseguró a la AFP el analista político Patricio Navia, en momentos en que las protestas mapuches han recrudecido con tomas de terreno y ataques incendiarios.

"El gobierno chileno no logra entender lo profundo y complejo del problema mapuche, porque lo entiende como una cuestión de delincuencia y de violencia contra la propiedad privada", criticó el analista.

"Chile debe hacer esfuerzos por incorporar a los mapuches respetando su autonomía. De lo contrario, los líderes más radicales y separatistas ganarán fuerza en el sur", advierte por su parte Patricio Navia.

Lo que ocurre actualmente "no es una escalada de violencia, sino una situación sistemática de confrontación entre el Estado y los pueblos originarios", consideró Nancy Yáñez, codirectora de la ONG Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas.

El Estado chileno "nunca ha dado una solución" a la demanda por tierras, aseguró a la AFP, afirmando que ésta "no es la primera coyuntura histórica en la que pueblos se movilizan por sus reivindicaciones".

Los mapuches demandan recuperar miles de hectáreas que consideran suyas por derechos ancestrales o que, aseguran, fueron usurpadas a sus antepasados en transacciones irregulares amparadas por el Estado.

No existe una estimación oficial de la extensión total de tierras que exigen los mapuches. Hasta 2006, el Estado chileno, a través de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, había entregado unas 504.000 hectáreas a esas comunidades.

Muchas de las tierras reclamadas permanecen hoy en manos de terratenientes o empresas forestales y son escenario regular de protestas.

Una decena de mapuches, además, cumple condena por las agresiones y ataques incendiarios, procesados en su mayoría por una ley antiterrorista aprobada durante la dictadura de

You must be logged in to post a comment Login