Gobierno lanza sospecha de complot antes de marcha opositora en Ecuador

QUITO (AFP) – Las sospechas oficiales sobre un supuesto complot contra el presidente de Ecuador, Rafael Correa, tomaron vuelo este jueves, cuando restan unos días para las primeras marchas a favor y en protesta de las reformas del mandatario en el puerto de Guayaquil, bastión opositor.

El gobierno dio cuerda a una denuncia sobre un intento de soborno a los miembros de la mayoría oficialista de la Asamblea Constituyente, para desestabilizar a Correa, quien el 15 de enero cumplirá un año de gestión.

“Tenemos unas denuncias que las estamos investigando, pero son preocupantes, muy preocupantes”, señaló el ministro coordinador de la Política, Ricardo Patiño.

Según el funcionario, “se está empezando a juntar mucho dinero para tratar de comprar” a los asambleístas, sin que aún estén identificados los responsables.

Una versión preliminar suministrada por Augusto Barrera, enlace presidencial entre el gobierno y la Constituyente, advirtió que el complot estaría dirigido a destituir a Correa, ratificado por la Constituyente que cesó al Congreso controlado por oposición y asumió temporalmente la función legislativa.

No es la primera vez que el ejecutivo advierte un posible complot. En al menos tres ocasiones Correa ha mencionado planes para sacarlo del poder escalando precios, manipulando encuestas o incluso atentando contra su vida.

Las renovadas sospechas cayeron en medio de los preparativos para las movilizaciones que realizarán por separado gobierno y oposición entre el 19 y 24 de enero en Guayaquil.

El alcalde del puerto, el derechista Jaime Nebot, llamó a protestar contra un gobierno al que acusa de recortar las libertades y las autonomías municipales, advirtiendo que la crisis política podría ser peor que la de Bolivia.

“No queremos que eso pasé, pero que puede pasar, puede pasar y bastante más grave que lo de Bolivia”, afirmó Nebot e insistió en que Correa quiere convertir a los alcaldes en sus funcionarios mediante una nueva Constitución cuyo texto será sometido a referendo este año.

Por su parte, el presidente aseguró que está luchando contra la derecha, los banqueros, algunos alcaldes y un sector de la prensa que, según él, quieren frenar las reformas para regular la economía y acabar con una crisis que impidió a sus tres antecesores terminar el mandato en la última década.

“Tengo una oposición mucho más desarrollada que en cualquier país desarrollado. La oposición no se expresa acá a través de partidos políticos, sino a través de grupos de poder”, dijo el mandatario.

En ese sentido, auguró que este año seguirá “la confrontación política y aún más”, porque empezará “a cambiar el sistema”.

Correa impulsa su propia versión del socialismo del siglo XXI que lleva adelante su colega venezolano, Hugo Chávez, a contracorriente del modelo neoliberal.

La oposición aumentó su descontento desde la aprobación de la reforma tributaria que grava con impuestos graduales las herencias, las tierras y la salida de capitales, y amplía la base de contribuyentes.

Los gremios señalan que la ley desestimula la inversión y el empleo, mientras el gobierno cree que la misma mejora la distribución de ingresos, castiga la evasión y ayuda a regular la economía.

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