Las dos rehenes de las FARC liberadas se reencontraron con sus familiares

CARACAS (AFP) – Clara Rojas y Consuelo González, las dos rehenes liberadas este jueves en Colombia por las FARC, se reencontraron entre abrazos, besos y lágrimas con sus familiares más cercanos en el aeropuerto internacional Simón Bolívar de Caracas.

Poco después, el presidente venezolano, Hugo Chávez, las recibió con honores militares debajo de dos grandes banderas de Colombia y Venezuela en el palacio presidencial de Miraflores, donde fueron entonados los himnos de los dos países.

Por su parte, el mandatario colombiano, Alvaro Uribe, reconoció la eficacia de Chávez para lograr la entrega de las mujeres por parte de las FARC, y llamó a la guerrilla colombiana a considerar una negociación de paz.

“Debo reconocer que ha sido eficaz el proceso adelantado por el presidente Chávez, quien ha logrado la liberación unilateral e incondicional de nuestras compatriotas”, dijo Uribe en una alocución a todo el país desde su finca El Ubérrimo (norte), donde está de vacaciones.

Apenas liberadas, Rojas y González fueron trasladadas a Venezuela para reencontrarse con sus familiares.

González, una ex congresista colombiana de 57 años, se fundió entre lágrimas en un abrazo con sus hijas Patricia y María Fernanda Perdomo, quienes la esperaban junto a su nieta de dos años, a quien no conocía. “Esto es como volver a vivir. A veces pienso que es un sueño”, aseguró al tomar en sus brazos a la pequeña junto a sus familiares, que lucían camisetas blancas con la inscripción en letras negras “Libertad para todos ya”.

Por su parte, la ex candidata a la vicepresidencia colombiana Clara Rojas, de 44, besó una y otra vez a su madre, Clara González, de 76, una anciana elegante que para recibirla al pie de la escalerilla del avión debió desplazarse con un andador.

Luego, las dos familias se abrazaron y besaron mutuamente.

Rojas, secuestrada en febrero de 2002 junto a su amiga y compañera de fórmula presidencial Ingrid Betancourt, debe buscar a su hijo que se encuentra en un albergue estatal en Bogotá. Emmanuel, de tres años y medio, fruto de una relación consentida con un guerrillero, fue separado de su madre a los 11 meses.

Ambas mujeres fueron liberadas en el selvático sureste colombiano por una patrulla de la FARC que las entregó al ministro del Interior venezolano, Ramón Rodríguez Chacín, a un representante de la Cruz Roja Internacional (CICR), a la senadora colombiana Piedad Córdoba y al embajador cubano en Caracas, Germán Sánchez Otero, llegados en dos helicópteros venezolanos.

La liberación de estas dos políticas colombianas, calificada de hecho “histórico” por el diplomático cubano, fue también aplaudida por numerosos países, como Francia, Argentina, Bolivia, Brasil y Estados Unidos.

El presidente boliviano, Evo Morales, destacó “las gestiones del presidente Chávez” para el éxito, en gran parte responsabilidad de la presión de “la comunidad internacional”. Su par de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, dijo que “valió la pena apostar a la esperanza, a la vida”.

Más parcos en elogios fueron en Washington, donde un vocero del Departamento de Estado dijo que “celebramos la liberación de los dos rehenes” sin citar a Chávez, con quien la administración estadounidense mantiene una fuerte disputa en la región.

El grupo guerrillero también entregó al gobierno de Caracas pruebas de vida de más de ocho secuestrados y una carta dirigida al mandatario venezolano.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) decidieron esta entrega de rehenes como gesto de “desagravio” a Chávez y a la senadora Córdoba, luego de ser cesados por Uribe a fines de noviembre en su mediación iniciada en agosto para un intercambio de al menos 40 rehenes por 500 guerrilleros presos al que aspira el grupo insurgente desde hace cinco años.

Este jueves, Uribe también invitó “a las FARC a considerar una negociación sencilla, ágil, de buena fe, en la cual serían rodeadas de garantías democráticas”.

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