Iglesia Episcopal recibe a sacerdote “revolucionario”

El sacerdote salvadoreño Vidal Antonio Rivas es catalogado por sus críticos como un hombre de ideas liberales y de lenguaje revolucionario, en particular por altos jerarcas de la Iglesia Católica de Washington a la que renunció hace siete años.

Pero esos comentarios no le preocupan a Rivas, quien el sábado 19 de enero a las 10 de la mañana será recibido como sacerdote de la Iglesia Católica Episcopal en una ceremonia que tendrá lugar en la Catedral Nacional de San Pedro y San Pablo en la avenida Wisconsin, al noroeste de Washington.

“Creo que cambiar el lenguaje revolucionario o ideas liberales [como le pidieron en el Arzobispado de Washington antes que renunciara en septiembre de 2001] dejaría de ser yo mismo y de creer en lo que yo creo. Simplemente trato de practicar lo que el Papa Juan Pablo II tanto insistió en la doctrina social de la iglesia”, apuntó Rivas.

La Iglesia Episcopal es muy abierta en la línea de seguir la teología de la liberación y eso le favorece, dice Rivas, porque le da más apertura para trabajar y “no estar atado mucho a una dependencia teológica solamente de visión europea, sino un poco más de visión latinoamericana”.

Rivas reconoce que está acostumbrado a los cambios de los últimos diez años — algunos muy radicales— como la ceremonia de recibimiento en la Catedral Nacional.

Esta sería una ceremonia normal si no fuera porque Rivas se desempeñó anteriormente como sacerdote de la Iglesia Católica Romana tanto en El Salvador como en Washington, específicamente en la Iglesia San Gabriel en el noroeste de la capital.

Y fue precisamente en San Gabriel donde Rivas conoció a la que sería su esposa, la nicaragüense María de los Ángeles Pérez, con quien contrajo nupcias en 2006, cinco años después de renunciar a la Iglesia Católica Romana.

Rivas dijo que hace dos años las autoridades católicas le pidieron regresar con la condición que se separe de su esposa y pida perdón a la iglesia.

Destacó que tomó la determinación de ser parte de la Iglesia Episcopal porque ve que ahí se puede trabajar con más libertad, es más participativa, más inclusiva y en donde hasta la mujer puede ser sacerdote, y no se margina a las personas por su orientación sexual como en otras iglesias.

Admitió que le duele cuando escucha esas posturas que lo remontan al tiempo de la inquisición, cuando la iglesia condenó a Galileo Galilei por estar en contra de la Biblia al afirmar que la tierra se movía.

Rivas criticó algunos grupos que se aferran a la Biblia para discriminar a otras personas de una manera ciega.

“La Biblia no es un libro de ciencia ni de medicina, es un libro de fe simplemente para los que creen en lo que está plasmado ahí, tiene errores y es escrita por un autor humano”, explicó.

Rivas será recibido junto a otros diez diáconos que serán ordenados sacerdotes por primerva vez.

Explicó que a pesar de que la Iglesia Episcopal es católica no tiene al Papa como cabeza y permite no solamente que una mujer pueda ser ordenada como sacerdote sino que también pueda ser obispa o primada, que es el equivalente de cardenal o de obispo principal.

Otras de las diferencias es que la Iglesia Episcopal no tiene de por vida a un primado o primada y lo renuevan cada diez años, contrario al Papa que está a cargo de la Iglesia hasta que muere.

Por dos años Rivas se ha estado actualizando en la teología y otras materias eclesiales necesarias en la vida de la iglesia, para trabajar en la Iglesia Episcopal, que es parte de la comunión anglicana, donde el sacerdocio es similar al católico y se celebran los siete sacramentos.

En la actualidad Rivas se desempeña como misionero en la parroquia de San Lucas en Bladensburg y la de San Miguel y Todos los Ángeles en Hyattsville, ambas en el condado de Prince George, Maryland.

Tras ser recibido, Rivas tiene programado echar adelante un proyecto sobre todo de organizar campañas de evangelización y de solidaridad en apoyo de la comunidad.

“Después podré sentarme y replantear la vida y la estructura de la parroquia”, dijo Rivas que también es director espiritual y fundador del Comité de Solidaridad Monseñor Romero con sede en Washington y capítulos en Centroamérica.

Esa entidad se solidariza con las necesidades de comunidades de bajos recursos tanto en la región metropolitana como fuera del país.

“Espero que hoy yo tenga un poquito más de fuerza para poder fortalecer más la organización. Esa es una de las metas para este año, que la organización pueda dar un mejor servicio en el área metropolitana de Washington y fuera del país”, remarcó.

Rivas sueña con ver en el ritual a muchos latinos y otras comunidades con las que se relaciona ya sea a través de la iglesia, el Comité de Solidaridad o el activismo comunitario, donde siempre participa.

“La ceremonia en la Catedral Nacional es algo sin igual que nadie se puede perder”, puntualizó.

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