Sin diálogo y aumento de tensión en frontera Uruguay-Argentina por pastera

MONTEVIDEO (AFP) – El prolongado conflicto entre Uruguay y Argentina por la instalación de una planta de celulosa sobre un río limítrofe no tiene perspectivas de solución en el corto plazo, ante la ausencia de diálogo entre los gobiernos y la tensión por los bloqueos en la frontera.

Un nuevo corte permanente en la frontera entre ambos países se instaló el viernes, sumándose al bloqueo que desde hace casi 14 meses mantienen ciudadanos de Gualeguaychú en el puente que une a esa ciudad argentina con la uruguaya Fray Bentos (300 km al noroeste de Montevideo), donde la finlandesa Botnia opera una planta de celulosa a orillas del limítrofe río Uruguay.

El corte por tiempo indeterminado en la cabecera del puente que une a la argentina Colón con la uruguaya Paysandú (400 km al noroeste de la capital) implica un cambio de magnitud en un paso de frontera que hasta ahora realizaba cortes intermitentes en fechas clave para el paso del turismo.

La cancillería uruguaya manifestó su “molestia” por la situación, reclamó al gobierno argentino medidas para evitar los cortes de ruta y anunció que remitirá una nota a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, donde se dirime el diferendo entre ambos países.

El domingo podría producirse un corte en el tercer y último paso entre ambos países, entre la argentina Concordia y la uruguaya Salto (500 km al noroeste de Montevideo), aunque no se sabe si la medida tendrá éxito, pues hay una orden judicial que impide los cortes de ruta en esa ciudad argentina.

Luis Romero, vocero de Concorvida, la asamblea ambiental de Concordia, dijo al diario El País que se hará una “mateada” (beber mate, infusión tradicional) con entrega de volantes “para sensibilizar” a quienes crucen la frontera, aunque señaló que compañeros “más radicales” podrían asumir otra actitud.

Un forcejeo protagonizado el viernes por el diputado uruguayo Juan Domínguez y un ambientalista argentino en el corte del paso Colón-Paysandú revela la tensión que se vive en la frontera.

Domínguez dijo a la AFP que se presentó antes de las 20H00 horas del viernes en el piquete para plantear “la necesidad de retomar el diálogo” porque los cortes “no resuelven nada, ya que los temas medioambientales quedan soslayados” y solo se perjudica el comercio, el turismo y el tránsito de vecinos de localidades con intereses comunes.

Tras conversar amablemente con los ambientalistas de Colón, “un ambientalista de Gualeguaychú nos increpa que fuimos a distorsionar y a mentir”, relató Domínguez. Las palabras subieron de tono y hubo “un conato” que no terminó en una pelea abierta pues ambos fueron separados por los presentes.

Los ambientalistas de Gualeguaychú “son profesionales de la lucha contra Botnia. No sabemos cómo se financian. Acá no hay una lucha ambiental, sino de confrontación con una empresa privada”, aseguró Domínguez, y destacó que los ambientalistas de Colón “tomaron una actitud diferente”.

En este marco, hay una ausencia de diálogo entre los gobiernos de ambos países para buscar una solución al conflicto, que se dirime en la CIJ, donde Argentina denunció a Uruguay por la presunta violación del Tratado del Río Uruguay de 1975, acusación que Montevideo rechaza.

“No hay conversaciones y tampoco hay encuentros previstos”, dijo a la AFP una fuente de la Cancillería uruguaya.

Un diálogo facilitado por la corona española en 2007 terminó sin resultados en la Cumbre Iberoamericana celebrada en Chile en noviembre.

Según adelantaban diversas fuentes del gobierno uruguayo, se esperaba que ambos gobiernos firmaran, al margen de esa Cumbre, un acuerdo sobre una hoja de ruta para solucionar definitivamente el conflicto.

Sin embargo, Buenos Aires siempre negó esa información y el fracaso definitivo se produjo luego que el entonces mandatario argentino Néstor Kirchner manifestó en Santiago su apoyo a los ambientalistas de Gualeguaychú, tras lo cual su par uruguayo, Tabaré Vázquez, habilitó desde la capi

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