Correa cumple un año en el poder en Ecuador con oposición asomando la cabeza

QUITO (AFP) – El presidente de Ecuador, Rafael Correa, cumple esta semana su primer año en el poder con una reforma socialista a toda marcha respaldada aún por la mayoría, tras la cual ya asoma una reverdecida oposición que por primera vez retará en las calles la popularidad del gobierno.

Correa consiguió en un año todo lo que quiso: sacó del camino a los partidos de oposición y se alzó con dos triunfos electorales que le permitieron convocar a una Asamblea Constituyente y asumir el control absoluto de la misma.

Los resultados parecieron apuntalarlo en el cargo de elección más inestable en Ecuador, donde en una década desfilaron ocho presidentes, tres de ellos destituidos por el Congreso en medio de revueltas sociales.

Con una popularidad que siempre ha estado por encima del 50%, se propuso gobernar con una nueva Constitución que deberá ser redactada por la Asamblea en un plazo no mayor de siete meses para ser sometida a referendo.

“Si el pueblo ecuatoriano rechaza el referendo, ¿cuál es el mensaje? Que el mandante dice que no es el camino y tendremos que rectificar”, dijo Correa, que ató su continuidad a las urnas advirtiendo en varias ocasiones que una derrota lo obligaría a dejar el poder.

Pero antes que pensar en un revés, el jefe de Estado celebrará un año en el que Ecuador marchó a su ritmo hacia el ‘socialismo del siglo XXI’, la corriente de izquierda que aglutina con marcadas diferencias a Bolivia, Venezuela y Ecuador.

“Celebraremos el primer año de la revolución ciudadana que gracias a Dios y al pueblo ecuatoriano ha sido sumamente exitosa”, afirmó el mandatario al anunciar una marcha para el sábado próximo en el puerto de Guayaquil (de donde es oriundo), bastión de la derecha opositora.

Correa, que convirtió a la prensa, los empresarios y la banca en sus mayores adversarios, echó a andar una serie de reformas para regular la economía, acabar con la inestabilidad política y habilitarse para un segundo mandato consecutivo.

Desde el 30 de noviembre gobierna sin oposición parlamentaria luego de que la Constituyente cesara al Congreso que controlaban la derecha y se ocupara temporalmente la función legislativa.

En el camino fueron quedando todos sus contradictores. Ni siquiera el pobre crecimiento económico de 2007 -que ubicó a Ecuador dentro de los países con el más bajo PIB-, los choques con la prensa o el escándalo de espionaje de un ministro parecieron hacerle mella.

Y sólo recién ahora la oposición empezó a asomar la cabeza. El alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, convocó para el 24 de enero a la primera movilización contra Correa, cinco días después de la marcha oficialista.

Nebot está al frente de un movimiento opositor en ascenso que acusa a Correa de recortar las autonomías municipales, atacar a los gremios empresariales e ir tras una Constitución que concentre todo el poder en sus manos.

“Cuando las visiones de desarrollo regional, que son la unidad en la diversidad ecuatoriana, no se respetan, entonces allí sí se divide Ecuador, sí se dividen los países”, afirmó Nebot en un encendido discurso contra el ejecutivo.

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