El glamour y el lujo de Punta del Este atraen como un imán al turismo

PUNTA DEL ESTE, Uruguay (AFP) – Punta del Este es una romería de lujo, con los turistas -en especial los brasileños- consumiendo productos de alta calidad y disfrutando de este balneario uruguayo (140 km al este de Montevideo) que atrae a celebridades y personas de alto poder adquisitivo.

Los argentinos se han sentido, tradicionalmente, dueños de este balneario sobre la costa atlántica uruguaya, pero un importante aumento en la presencia de brasileños marca un cambio de tendencia que se ve favorecida por la baja del dólar en Brasil y la fuerte campaña que el Ministerio de Turismo ha realizado en ese país.

El número de visitantes en el comienzo de la temporada creció 15,05% entre el 20 de diciembre y el 2 de enero respecto a igual período del año pasado, con el ingreso de 185.389 personas, 27.915 más que en el período anterior, según datos de la Dirección Nacional de Migraciones.

De ese total, 95.669 (51,6%) son argentinos, un incremento de 15,7% respecto a igual período de 2006-2007, cuando ingresaron 80.618 argentinos.

En tanto, hubo un importante incremento en el ingreso de brasileños, con 29.291 personas, contra 21.939 el año pasado.

Aunque aún no hay cifras oficiales de los resultados de la primera quincena de enero, una recorrida por el tradicional balneario muestra a las lujosas tiendas de Punta del Este privilegiadas por brasileños que compran tecnología -en especial iPods y computadoras portátiles-, habiendo ya liquidado el stock de todo el verano en la nueva casa Apple, según dijeron a la AFP fuentes de la representación de la compañía en Uruguay.

También se los ve recorriendo las glamorosas y exclusivas vidrieras de la Calle 20 -también conocida como El Remanso-, considerada el Ocean Drive del Este, donde destellan las joyas, los relojes Rolex y los diseños de Carmen Steffens, Valentino, Fendi, Prüne, Van der Brüin, Lacoste, View Point, Fifth Avenue, Tombolini y Undici, entre otras marcas famosas.

En tanto, familias enteras de brasileños y argentinos copan las tarrazas de los restaurantes frente al puerto, así como otros restaurantes de este balneario donde un café puede costar cuatro o cinco dólares.

En el puerto, cuyas marinas están atiborradas de yates y veleros, los turistas disfrutan del clásico paseo por los muelles para admirar las embarcaciones y alimentar a los lobos marinos que se arriman a los puestos de venta de los pescadores artesanales.

En Punta del Este, que acaba de cumplir 100 años de existencia y es un polo de atracción de celebridades, no faltan los automóviles de lujo ni los helicópteros privados estacionados en el aeropuerto de El Jagüel.

Las playas rebosan de gente, tanto la denominada Mansa (lado oeste de la Península) como la Brava (lado este), así como en la zona de Portezuelo, al pie de Punta Ballena, una elevación con forma de cetáceo que alberga en su ladera el edificio-escultura Casapueblo, diseñado y construido por el artista plástico Carlos Páez Vilaró.

Los aficionados a los deportes extremos, en tanto, practican parapente en Punta Ballena, en especial los argentinos, mientas los brasileños se inclinan más por hacer kite-surf en la Barra de Maldonado, donde el arroyo Maldonado desemboca en el Atlántico.

El gobierno uruguayo ha realizado una “evaluación positiva” de lo que va de la temporada estival y el ministro de Turismo, Héctor Lescano, destacó que Uruguay ha “diversificado” su mercado, con la presencia de brasileños y turistas de otras nacionalidades.

No obstante, en declaraciones al diario La República, destacó que “se mantiene la fidelidad argentina”, pese a los cortes fronterizos que realizan ambientalistas de ese país en rechazo a una planta de celulosa.

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