Indiferencia de los colombianos pesa más que las cadenas, dice rehén de FARC

BOGOTA (AFP) – Un coronel de la policía colombiana, rehén de la guerrilla de las FARC, se declaró más atormentado por la indiferencia de sus compatriotas que por las cadenas con que lo atan desde hace nueve años, "como si no valiésemos, como si no existiésemos", en una de las cartas enviadas como fe de vida de ocho rehenes.

"No es el dolor físico el que me detiene, ni las cadenas en mi cuello lo que me atormenta, sino la agonía mental, la maldad del malo y la indiferencia del bueno, como si no valiésemos, como si no existiésemos", escribió a su familia el coronel de la Policía Luis Mendieta.

En poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) desde el primero de noviembre de 1998, cuando un comando rebelde atacó el cuartel policial de la población de Mitú, en el selvático departamento de Vaupés, el oficial además denunció condiciones infrahumanas en que son mantenidos en cautiverio.

"He tenido que arrastrarme en el barro para hacer mis necesidades fisiológicas, con la cadena y el candado atado al cuello", narra en la misiva dirigida a su esposa María Teresa, y cuyos apartes fueron revelados por ella.

En otro aparte del texto, al aludir a las numerosas ocasiones en las que ha estado enfermo durante los últimos tres años, narró cómo en una de esas ocasiones le tocó enfrentar largas caminatas de días y semanas a través de la selva apoyándose en "dos horquetas que hacían las veces de muletas".

"Como es lógico, por mi enfermedad, me quitaron la cadena con candado del cuello, pero resulta que mis cosas personales ellos (los guerrilleros) tenían que transportarlas y un día para otro desaparecieron. Es decir, quedé sin nada, únicamente con lo que llevaba puesto", relató al respecto.

En otros apartes, describe las difíciles condiciones de vida que enfrentan día a día, muchas veces sin elementos básicos de aseo personal. "Alan (Jara) me regaló papel higiénico, (Enrique) Murillo me dio unos días crema dental, pero duré tres semanas después cepillándome los dientes con sólo agua", explicó.

El uniformado de más alto rango que tiene en su poder esa guerrilla marxista, también dijo que ya ha "pagado grandes cuotas de vida al despreciable banco llamado secuestro".

Mendieta contó que compartió un tiempo de su cautiverio con la política colombo francesa Ingrid Betancourt, rehén de las FARC desde febrero de 2002.

Indicó que debido a quebrantos de salud, Betancourt ha tenido que ser trasladada en hamaca durante largas caminatas por las selvas.

"Nos íbamos enfermando. Así pasó conmigo, con Alan, con Murillo, y con Ingrid. Nos transportaban en hamacas. En una ocasión pude conversar con Ingrid, iba así. Luego nos separaron", señaló sin precisar la fecha.

Clara Rojas, quien fue secuestrada con Betancourt y que fue liberada unilateralmente por las FARC el pasado jueves junto con la ex congresista Consuelo González, dijo que no sabe nada de Ingrid desde hace tres años cuando las separaron.

La familia del coronel Mendieta recibió la carta con gran tristeza por su contenido, pero al mismo tiempo constituyó un motivo de alegría de saber que aún está con vida, dado que desde julio de 2003 no sabían nada de él.

La ex congresista González trajo consigo cartas y fotografías instantáneas de Mendieta y otros siete secuestrados: el ex gobernador de departamento del Meta, Alan Jara; los ex congresistas Gloria

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