Viuda de secuestrado: “de nada vale un cadáver libre”

Por Edelmiro Franco
Notimex

Bogotá.- Yolanda Pinto de Gaviria es una mujer que vivió el drama del secuestro y de la muerte, pues su esposo, el gobernador del departamento colombiano de Antioquia, Guillermo Gaviria, fue fusilado por las FARC en cautiverio.

"La vida es la que vale, de nada vale un cadáver libre, como me lo entregaron a mí", afirmó Pinto a Notimex al narrar el drama que vivió tras el secuestro de su esposo el 21 de abril de 2002, mientras presidía una marcha por la no violencia.

Gaviria, el asesor de paz de Antioquia, Gilberto Echeverri, y ocho militares más en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) desde 1997 fueron fusilados en 2003 cuando los rebeldes advirtieron un operativo militar de rescate.

Las insurgentes FARC, que mantienen en su poder a 44 plagiados, tienen la orden de sus jefes de ajusticiar de inmediato a los rehenes en caso que se presente un intento de rescate por parte de las tropas oficiales.

"Todo este drama que hemos vivido los colombianos en las últimas décadas, con el tema del secuestro, es una verdadera injusticia. Con los secuestros nadie gana, son acciones inútiles", dijo Pinto, quien es congresista por el opositor Partido Liberal.

A su juicio, las FARC "pudieron hacer la lucha de otra manera, pero como ya están en la selva los secuestrados tenemos que hacer todo el esfuerzo del mundo para proteger la vida de todos ellos".

Este martes fueron revelados por varios medios de comunicación locales testimonios que los secuestrados dieron en cartas que enviaron desde la selva con la recién liberada ex congresista Consuelo González de Perdomo.

Según los relatos de los propios retenidos, están enfermos, encadenados las 24 horas, sobre todo los 33 oficiales y suboficiales de la Fuerza Pública, y "se están pudriendo en la selva", como dicen sus familiares.

"La defensa de la vida, en mi concepto, merece todos los esfuerzos y sacrificios y no hay nada sobre la vida, no hay orgullo, no hay honores a la patria, no hay padres, no hay gobiernos, no hay dignidad que estén por encima de la vida", señaló Pinto.

Para esta mujer, quien sigue vinculada con los familiares de los rehenes, "la vida es primero que la libertad y todos, absolutamente todos, incluido el gobierno, tenemos que hacer todo lo necesario para que los secuestrados regresen con vida".

Lamentó que ante este drama nacional los colombianos sean insensibles, porque son pocos los que han vivido "este dolor tan profundo como es el secuestro, pero el dolor es más profundo cuando nos matan a nuestros seres queridos".

"Nosotros sí sabemos como duele el alma", subrayó la congresista, mientras se seca con sus manos las lágrimas.

Los familiares de los rehenes y los propios rehenes saben lo que es el nacimiento de un hijo con su padre en cautiverio, la muerte "de la mamá, el papá mientras su hijo está en la selva secuestrado y encadenado o que a tu hijo o tu esposo lo matan", precisó.

La indeferencia está en todas partes, en la calle, pero lo más grave en los espacios de los poderes políticos, como es el Congreso de Colombia, donde -de acuerdo con Pinto- la insensibilidad también campea.

El Congreso de Colombia "debería de abanderar la búsqueda de la libertad de todos los secuestrados y ojalá se conmueva con estas pruebas de vida que acaban de llegar".

"Yo creo que el presidente Alvaro Uribe también lo desea (el canje humanitario), lo que pasa es que puede más sobre ese deseo, su orgullo político y su orgullo como ser humano", subrayó Pinto.

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