Vaticano analiza canonización de antiguo virrey y obispo de México

Por Andrés Beltramo Alvarez
Notimex

Ciudad del Vaticano.- El proceso de beatificación del primer obispo de Puebla y uno de los primeros de México, Juan de Palafox y Mendoza, sigue abierto y el Vaticano estudia sus detalles, reveló un alto funcionario de la Sede Apostólica.

El prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos de la Sede Apostólica, el cardenal José Saraiva Martins, en declaraciones a Notimex confirmó que el proceso no se encuentra cancelado, sino que prosigue su curso.

Explicó que hace varios años, cuando fue reabierta su causa tras haber permanecido largo tiempo cerrada, se juzgó como insuficiente la información contenida en los archivos y se solicitó una "investigación supletoria", es decir, complementaria.

Esta fue llevada a cabo tanto en Puebla como en España y entregada al Vaticano, donde se estudia la posibilidad de avanzar en el caso, pese a que pasaron ya 348 años de su muerte, ocurrida en 1659.

Saraiva Martins indicó que la solicitud de información anexa se debe a que "faltaba conocer un pedazo de la vida de Palafox" pero que, una vez entregados los documentos en 2001, se pasó a la etapa de "conclusiones", por lo cual "se está estudiando actualmente".

Palafox y Mendoza nació en 1600 en Fitero (España). Hijo de un marqués, perteneció a la nobleza. En 1626 fue diputado y después fiscal de los Consejos de Guerra e Indias, las instituciones que manejaban política y administrativamente a las colonias españolas en América.

Ordenado sacerdote en 1639, fue designado como obispo de "Puebla de los Angeles" por el monarca y por el Papa Urbano VIII. Se ocupó de asuntos religiosos pero también políticos en la Nueva España de entonces.

Fue el "brazo de hierro" que juzgó al virrey Diego López Pacheco Cabrera y Bobadilla, a quien se le acusó de desobedecer a la corona; ocupó temporalmente el cargo de virrey y, en noviembre 1643, fue designado como arzobispo de la Ciudad de México.

En esa demarcación eclesiástica tuvo conflictos con la Compañía de Jesús (Jesuitas) y por esta razón fue trasladado a su país de origen como obispo de Osma en 1653, donde permaneció hasta su muerte el 1 de octubre de 1659.

En Puebla fundó el convento de Santa Inés de las hermanas dominicas, redactó las constituciones para el seminario de San Juan, además de haber erigido los colegios de San Pedro, donde se impartía gramática, retórica y canto; y de San Pablo, para grados académicos.

Montó la llamada Biblioteca Palafoxiana, considerada una de las joyas de la arquitectura en Puebla y creó también el colegio de niñas dedicado a la Purísima Concepción. Como prelado logró terminar la catedral de esa ciudad, que consagró en abril de 1649.

Su vida ha sido discutida y llena de polémicas; testimonios documentales lo presentan como un personaje apasionado y genial, otros tantos como un político frío y calculador.

Lo cierto es que existe constancia de que llevó a cabo importantes esfuerzos para proteger a la población indígena de los abusos de parte de los colonizadores españoles.

Llegó incluso a emitir un decreto que prohibió emplear métodos violentos para lograr las conversiones al catolicismo. Fue el primero en traducir al náhuatl un catecismo, introdujo a la liturgia cánticos precolombinos.

Siete años después de su muerte, en 1666, su cuerpo fue inhumado y se descubrió que estaba

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