La mujer-mariposa de Oliveira Batista, el suntuoso baile de Dior

PARIS (AFP) – John Galliano para Christian Dior viste a las mujeres para un baile intemporal, con suntuosos vestidos de colores brillantes ricamente bordados, mientras que Felipe Oliveira Baptista se inspira de las mariposas para proponer un vestuario leve y refinado.

Los dos modistas presentaron el lunes en las pasarelas parisinas sus colecciones de alta costura para la temporada primavera-verano 2008.

Leves en sus minivestidos cortísimos de faldas fluidas y cuerpo de volúmenes creados por apliques y superposiciones, las mujeres de Felipe Oliveira Baptista se asemejan a graciosas mariposas.

El diseñador portugués presentó el lunes una de sus más bellas colecciones, y sin duda la más "llevable".

Especialista de los volúmenes, Oliveira Baptista los reduce esta vez, los torna menos prominentes en las caderas, con la voluntad declarada de hacer las prendas más "llevables". "Las ideas quedan, pero se han traducido en prendas que pueden llevarse más facilmente", declaró a la AFP al terminar el desfile.

El modista sigue buscando su inspiración en la naturaleza y los animales. Esta vez fueron las mariposas, pero "no tratándolas como se hace a veces, de manera muy romántica. Quise mostrar el lado gráfico y pictórico del dibujo de sus alas".

El resultado es una serie de vestiditos cortísimos, de faldas fluidas y a menudo estampadas, y talle y hombros resaltados por apliques y sobreposiciones. Cortas chaquetitas se ajustan al cuerpo sobre pantalones estrechos que se ensanchan en los bajos. La seda, el algodón, el cuero y las falsas pieles se mezclan alegremente en los modelos.

Los abrigos también son cortos, a menudo ajustados bajo las caderas. Un amplio abrigo de largo irregular se adorna con grandes bolsillos y con pieles en el cuello.

Para la paleta de colores, el diseñador opta por la más difícil de las combinaciones, el negro y el azul obscuro, alegrados por los tonos de los estampados y los apliques (verde, amarillo, rojo).

Para la casa Christian Dior, el diseñador John Galliano presentó una colección suntuosa de colores brillantes, con cascadas de seda y brocados de oro, cristal y azabache.

La silueta juega con los contrastes, paletots con volúmenes en la espalda, que acompañan faldas estrechísimas o largos vestidos que dibujan el cuerpo. Junto a ellos, otros vestidos ajustados en el techa se ensanchan en faldas anchas y vaporosas.

El talle es fino, a menudo recalcado por faldones, o, al contrario, difuminado por vestidos que caen como corolas desde el pecho. Cascadas voluminosas retienen metros y metros de seda bordada, enormes flores de seda adoran el ruedo de las faldas.

Los bordados y brocados dibujan arabescos de oro, formas doradas recuerdan las obras del pintor Gustav Klimt.

En un texto que acompañaba el desfile, John Galliano declaró que se había inspirado del retrato de Amélie Gautreau en vestido escotado, pintado el siglo XIX por el norteamericano John Singer Sargent, que en su tiempo causó escándalo.

Por su parte, Marcel Marongiu evoca los años 80 en su primera colección para la casa Guy Laroche. El diseñador propone vestidos estrechos de hombros anchos o puntiagudos, mangas drapeadas y talle finísimo. La sensualidad se expresa en faldas con cortes vertiginosos, largos guantes y profundos escotes.

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