Tecnología con rayos T contra terroristas

Berlín.- Mientras en Alemania sigue el debate político en torno al endurecimiento de leyes contra el terrorismo, científicos del país europeo trabajan en la búsqueda de tecnologías de seguridad para reconocer y ubicar a los autores de atentados.

La detención de tres sospechosos en septiembre pasado y el hallazgo de 730 kilogramos de disolución de peróxido de hidrógeno, usado para fabricar bombas de considerable potencia destructiva, desató la alarma y miedo en Alemania.

Ante este acontecimiento y aún antes un total de mil 450 científicos trabajan en seis institutos de manera conjunta en la búsqueda de una técnica que permita reconocer explosivos y químicos a 40 metros de distancia mediante el uso de rayos T o radiación de Teraherzios.

"En entre tres y cinco años podremos ubicar en medio de una multitud a un suicida que pretenda atentar con un cinturón de explosivos", aseguró el presidente de la Sociedad de Investigación Fraunhofer, Hans-Jörg Bullinger.

La radiación T es inofensiva para las personas, porque sus ondas se encuentran entre los rayos X e infrarrojos, pero pueden atravesar ropa, plásticos e incluso muros.

El sistema es capaz de trabajar también en el campo de las gigaondas, que permite descubrir la existencia de pequeñas armas, como cuchillos, a una distancia segura.

Sybylle Wirth, del Instituto Fraunhofer de Procesamiento de Datos e Información (IITB, por sus siglas en alemán), indicó que algunos procesos innovadores de detección se encuentran en su punto de arranque.

"Actualmente se trabaja en el sector de nuevos sensores de explosivos y detectores de líquidos", explicó Wirth.

El objetivo, agregó, es aumentar en forma considerable la seguridad en los vuelos mediante la detección altamente sensible de materiales peligrosos como los explosivos, químicos, biológicos móviles, sin necesidad de tocarlos, explicó la experta.

Los controles utilizados en la actualidad, pese a que se intensificaron, no permiten descubrir, por ejemplo, que se suba a bordo un par de milímetros de explosivo camuflado en una botella de champú.

El Instituto de Sistemas biológicos y microsistemas del Centro de Investigación de Julich (en Renania del Norte Westfalia) desarrolló un prototipo de sensor de líquidos para aeropuertos que permite reconocer mediante microondas sustancias peligrosas en una botella. Pero el sensor es inútil en envases de metal.

Klaus Thomas, presidente de la Asociación Fraunhofer de Investigación de Defensa y Seguridad (VVS, por sus siglas en alemán) tiene la esperanza en el desarrollo de un sistema de sensores ampliamente especializado.

Ese sistema, dijo, permitiría ahorrar en el futuro multitud de controles de seguridad físicos, de modo que los pasajeros pasarían, sin darse cuenta, por un control que detectaría si llevan material explosivo, químico, biológico o atómico.

No sólo los investigadores reaccionan a la cada vez mayor necesidad de seguridad, sino que también lo hace la industria, atraída por el potencial de mercado.

"La técnica de seguridad es un tema en alza, pero hasta ahora ha faltado la disposición para invertir, algo que está cambiando", explicó Sibylle Wirth de IITB.

Según una investigación estadounidense, la necesidad de técnicas de seguridad civil en Europa para el próximo año podría cifrarse en más de 11 mil millones de dólares y hasta 2010 en más de 30 mil. En 2015 podría llegar incluso rebasar los 58 mil millone

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