Venezuela acusa a DEA de espionaje en su territorio

Venezuela acusó el miércoles a la Agencia Antidrogas de Estados Unidos de realizar actividades de espionaje en el país al amparo de la lucha antidrogas y rechazó las acusaciones estadunidenses de ser un cómplice pasivo del tráfico de drogas.

Ante la Organización de Estados Americanos (OEA), el gobierno venezolano denunció que la DEA interceptó llamadas telefónicas "para apoyar los esfuerzos desestabilizadores de sectores golpistas".

El vicecanciller y representante de Venezuela ante la OEA, Jorge Valero, aseguró que la DEA violó leyes nacionales al detener en operativos ilegales a ciudadanos venezolanos en su propio territorio, en contra de normas constitucionales.

Durante una asamblea extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, el diplomático venezolano dijo que estos hechos significaron una flagrante violación a la soberanía nacional y pusieron en peligro la seguridad y defensa de su nación.

"La DEA fomenta la injerencia del gobierno de Estados Unidos en los asuntos internos de otros países utilizando como pretexto la cooperación antidrogas", acusó Valero.

El funcionario venezolano defendió la política antidrogas de su país, a la que calificó como "una de las más exitosas del hemisferio", tras afirmar que se registró un aumento en los decomisos de cocaína en 2005, respecto a 2004.

En contraste, Valero cuestionó los logros de la lucha antidrogas de Estados Unidos y dijo que este país "no tiene autoridad moral para erigirse en tribunal del mundo en materia antidrogas".

"¿Cuántos capos del narcotráfico han sido detenidos en este país (Estados Unidos)?¿Cuántos bancos e instituciones financieras involucradas en el lavado de dinero proveniente del narcotráfico han sido intervenidos?", preguntó.

Valero afirmó que su país "no volverá a ser colonia de ningún imperio. Venezuela es ahora un país libre y soberano. Reclama para sí, por lo tanto, su derecho a desarrollar su propia política antidrogas y lo está haciendo de manera exitosa", aseguró.

Los señalamientos generaron la respuesta inmediata de Estados Unidos, así como la de otras naciones, la mayoría de las cuales reconocieron la política antidrogas venezolana.

El representante estadunidense interino, Robert Manzanares, reiteró la postura de su gobierno respecto a que Venezuela ha fracasado en tomar una efectiva acción contra el trafico de drogas y denunció lo que calificó como una incongruencia de Venezuela al respecto.

"Es difícil entender cómo un país dedicado a combatir el narcotráfico puede simultáneamente apoyar a las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), llevando a cabo una campaña para legitimizar este grupo, que ha sido rechazado por el mundo", dijo.

Manzanares urgió a Venezuela a involucrarse en una sociedad con sus vecinos "y con todos los países de este hemisferio para combatir de manera conjunta la lacra del tráfico de drogas".

El estadunidense respondió también a lo que calificó como "acusaciones sin fundamento" por parte de Nicaragua, en el sentido de que su país promueve el terrorismo.

"Resulta desafortunado que cualquier Estado miembro se sienta tentado a atacar a Estados Unidos a fin de defender a organizaciones terroristas, sean las FARC, el ELN (Ejército de Liberación Nacional), al-Qaeda o cualquier otra entidad", dijo.

La reunión extraordinaria fue convocada por Venezuela para denunciar lo que el gobier

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