Al ataque de los legales… también

La retórica de los políticos que dicen estar hastiados de la incapacidad del gobierno federal para frenar la inmigración ilegal dejó de ser un disco rayado para mostrar los verdaderos fines de sus agendas.

Repetidas veces escuchamos —desde los municipios hasta en asambleas legislativas— que la intención de las leyes no es atacar al inmigrante “legal”, sino al indocumentado.

Pero basta sólo con revisar las más de 120 propuestas relacionadas al tema de Inmigración en la Asamblea de Virginia para darse cuenta que detrás de la pantalla de “Bienvenido Inmigrante Legal”, se encarnan los sentimientos de no tolerancia a las personas que vienen de otra cultura, no tienen el mismo color de piel o hablan otro idioma.

Propuestas como la del senador Ken Cuccinelli (R- Fairfax) que permitirían a los jefes despedir sin goce de beneficios a los empleados que no hablan inglés en el trabajo reflejan un carácter muy mal intencionado contra todo inmigrante.

Cuccinelli dice que su propuesta responde a la frustración de “un número creciente” de empresarios en el Norte de Virginia, cuyos trabajadores no saben hablar inglés a pesar que cuando fueron contratados dijeron que lo aprenderían.

Lo que Cuccinelli no cuestiona es por qué estos empleadores contratan a una persona que no cumple con los requisitos básicos del trabajo. Si el inglés es indispensable para la ejecución de la tarea entonces no hay vuelta que darle al asunto, simplemente el trabajador no califica. ¿O es que acaso la intención va más alla?

La propuesta es tan abierta que podría prestarse a varias interpretaciones como la de no dejar que los trabajadores se comuniquen entre sí con un idioma extranjero o que atiendan a un cliente en otro idioma que no sea el inglés.

También serviría como un arma para la explotación laboral. Los empleadores se excusarían en la falta de inglés para despedir sin ningún beneficio a los trabajadores en lugar de indemnizarlos.

Otras de las absurdas propuestas que reflejan el carácter antiinmigrante en Virginia, es la del delegado Robert G. Marshall (R-Prince William). Marshall pide que todo aquel que solicite una licencia de conducir en ese estado presente pruebas de ciudadanía estadounidense.

Al conservador no le basta la actual ley de prueba de permanencia legal en el país aprobada en Virginia en 2004, sino que arremete contra los residentes permanentes, los que gozan de visas especiales o de un estatus temporal migratorio.

No se podía esperar menos de este político, que representa a uno de los condados más duros contra los indocumentados, y que en 2007 protagonizó un escándalo cuando perdió la presidencia interina de la Comisión de Inmigración de Virginia, que asesora al gobernador Tim Kaine en asuntos de inmigración.

En su lugar se escogió a un republicano moderado. En el listado de propuestas negativas contra los inmigrantes legales se incluye otra que le quitaría el derecho de ciudadanos estadounidenses a los hijos de residentes permanentes.

El senador Cuccinelli se atrave a solicitar al Congreso enmendar la Constitución para que se considere como ciudadanos sólo a los niños que nacen de un padre ciudadano o naturalizado.

Aunque dudamos que este tipo de proyectos se aprueben queda claro que la mente de algunos políticos es cuadrada sin una amplitud de aceptación hacia otras culturas, pese a que vivimos en un mundo globalizado, donde cada vez las naciones interactúan entre sí, dentro o fuera del país.

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