Brasil intenta frenar disparada deforestación de la Amazonia

BRASILIA (AFP) – Brasil anunció este jueves una batería de medidas y el refuerzo de la fiscalización para contener el aumento de la deforestación en la Amazonía que puede echar por tierra los progresos de los últimos tres años.

Las medidas, algunas ya anunciadas hace un mes y reforzadas ahora, contemplan un refuerzo de la vigilancia con el envío de policías y fiscales a la zona, el embargo de las tierras que fueron deforestadas y la suspensión de todo financiamiento público a quienes violan la ley ambiental.

Las medidas pretenden aumentar la presión sobre los hacendados y madereros, y también sobre las autoridades locales, con la divulgación de una lista de los 36 municipios que concentran el 50% de la deforestación, y donde se prohibirán nuevas talas, dijeron miembros del gabinete ministerial en una rueda de prensa.

Las medidas fueron anunciadas tras una reunión convocada por el presidente Luiz Inacio Lula da Silva, para frenar el aumento de la deforestación y que reunió al ministro jefe de gobierno y a sus pares de Medio Ambiente, Agricultura, Justicia, Defensa, Desarrollo Agrario, Ciencia y Tecnología y al jefe de la Policía Federal.

“Lo que se pretende es instalar en la Amazonía un proceso permanente de control”, dijo el secretario general del ministerio de Medio Ambiente, Joao Paulo Capobianco.

El alerta se encendió el miércoles al detectarse en la Amazonía un aumento de la tala de árboles entre agosto y diciembre, cuando se calcula que fueron devastados 7.000 km2, de los cuales más de la mitad (4.000 km2) en noviembre y diciembre, los meses más lluviosos y tradicionalmente de escasa incidencia para ese problema.

El incremento podría echar por tierra el esfuerzo del gobierno, que consiguió reducir los índices de deforestación en 59% en los últimos tres años.

La tala de árboles en la región amazónica había alcanzado niveles históricos, con 27.429 km2 deforestados entre agosto de 2003 y julio de 2004, y un plan del gobierno llevó ese registro a 11.224 km2 en la última medición, entre agosto de 2006 y julio de 2007.

La ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, informó que el 53,7% de la deforestación de los últimos cinco meses se concentró en el estado de Mato Grosso (centro-oeste), donde años atrás se desarrolló el boom de la soja. Le siguen Pará (norte, 17%) y Rondonia (norte, 16%).

Aunque las causas del ese aumento tienen que ser investigadas, la ministra destacó que “las actividades típicas de esos estados son la pecuaria y el cultivo de la soja”.

“No creo en coincidencias”, aseguró, en alusión a que la mayor deforestación coincide con un alza de precios de la soja y la carne en el mercado internacional. El precio promedio de la soja, primer producto agropecuario exportado en Brasil, aumentó 26% el pasado año, y el de la carne, 13,2%.

“El escenario es alarmante”, dijo a la AFP Paulo Adario, responsable de la campaña de Amazonas de la ONG ambientalista Greenpeace, al prever que la demanda y el alza de los precios de la soja y la carne deben mantenerse.

Según Adario, la principal preocupación del gobierno debe ser atajar de inmediato ese rebrote de la deforestación, ocurrido en meses atípicos y de mínimos índices de esa actividad, y evitar el tradicional pico de la época seca, entre mayo y julio, cuando lo peor estaría por venir.

Si el gobierno consigue frenar ese rebrote ahora, “tal vez consiga mantener la deforestación bajo control”, puntualizó.

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