Deserta guerrillera mexicana de las FARC con tres hijos a cuestas

Por Edelmiro Franco
Notimex

Bogotá.- Carolina nació en 1987 en una cárcel de México, a los dos años fue enviada a Colombia con su familia materna y en la adolescencia ejerció la prostitución antes de enrolarse en la guerrila hasta que desertó para defender la vida de sus tres hijos.

La joven, de ojos claros, piel blanca y cabello negro, afirmó en entrevista con Notimex que sólo tiene recuerdos vagos de sus dos primeros años de vida en una cárcel de México, donde su madre purgó una condena de más de 10 años por tráfico de drogas.

Sólo sabe que su padre pudo ser uno de los guardianes de la prisión y tiene poco interés en conocerlo, aunque sus antepasados son de ese país y por eso, afirma, "me siento mexicana".

"Cuando me registraron me pusieron el apellido de mi madre y otro que no sé de dónde salió y supongo que es el de mi padre, el mexicano, pero no me interesa saberlo", contó Carolina en un albergue donde el gobierno concentra a los desertores de la guerrilla.

Aseveró que su tía y sus familiares que vivían en Bogotá y en el balneario de Girardot, en el suroccidente de esta capital, siempre le dijeron que su madre estaba "trabajando fuera del país" y nunca le contaron la verdad. En ese tiempo comprendió que no tenía papá ni mamá.

Fue hasta la edad de 11 años cuando vio por primera vez a su madre, que regresó con una pequeña maleta de México y fue en ese momento en el que Carolina supo que su progenitora había estado en prisión.

"Lo único que recuerdo es que en casa de mi tía me decían la mexicana y yo pedía mucho chícharo", comentó Carolina mientras amamantaba al más pequeño de sus tres niños, Dayán Smith.

"No recuerdo haber sentido esto", dijo en referencia a su pequeño vestido de amarillo y acurrucado contra su pecho, en ese vínculo natural de madre e hijo.

"Cuando mi mamá cumplió la pena regresó a Colombia y ahí la conocí. No tuvimos una buena relación, fue muy difícil y muy corto el tiempo que vivimos juntas. Lo único que ahora sé de su vida es que vive en España, que le va muy bien y nunca pregunta por mí", relató.

Tras una pausa para cambiar de pañal al pequeño Dayán, Carolina respondió preguntas sobre la forma en la que se vinculó a las rebeles Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y por qué decidió desertar este año del frente donde operaba.

"¿Cómo me vinculé a las FARC? Yo quería trabajar y me contactó en Girardot un muchacho y me ofreció trabajo en el Vichada", precisó al explicar que "a Vichada (suroriente) llegué en avión con otras seis muchachas muy bonitas y empezamos a trabajar como ´charraspín´".

El reportero preguntó que si los "charraspines" tienen que ver con el raspado de la hoja de coca y la joven rió al explicar: "´charraspín´ es que uno va al rebusque, mejor dicho la idea es prostituirnos, eso es ´charraspín´".

En ese lugar, un bar de prostitución ubicado en una zona de la selva tropical en Vichada, una de las principales regiones de retaguardia de las FARC, tuvo lugar, ese fue el escenario, del primer contacto de la joven con el grupo guerrillero.

Ese contacto fue con guerrilleros del frente 16, uno de los más fuertes y ricos de las FARC porque cuentan con el control del tráfico de d

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