El juego de la seducción en el pincel de Sisto Pascale

Uno de los ombúes, que son arbustos gigantes como árboles y parecen figuras humanas, representa en el cuadro a una mujer embarazada, el otro al hombre seduciéndola y el tercero perdió la batalla por conquistarla y se aleja.

“En el juego de la seducción el que la conquistó es el que se queda con ella”, dice el pintor Sisto Pascale, al explicar una de sus obras que exhibe este mes en la Embajada de Uruguay en Washington.

En el mismo cuadro, “la luna viene a ser la parte mística, la parte femenina de los cuadros”, explica.

“La luna para mí es muy importante porque es la parte intuitiva que tenemos todos los hombres. La mayoría de los hombres tiene miedo de su lado lunar, pero el lado lunar es el que siempre nos saca del peligro”, enfatiza.

El día de la entrevista con Pascale el jueves pasado, cayó una tormenta de nieve en Washington. La nieve que se observaba caer incesantemente por las ventanas de la embajada contrastaba con los colores vivos y alegres de los cuadros.

Sus obras muestran tanto el clásico tango, el candombe – que es la manifestación afrolatina en Uruguay – así como la tradicional murga, en la que diferentes personas dramatizan la realidad con sus rostros pintados.

En la muestra no podían faltar los gauchos de las pulperías que son almacenes de campo donde se reúnen para tomar grapa y jugar sus cartas.

En uno de los cuadros se aprecia a los gauchos en las pulperías, que son almacenes de campo donde se reúnen para tomar grapa, jugar sus cartas o librar sus duelos, en lo que recuerda el “saloon” en el viejo oeste del país, dice Pascale.

“Los verdaderos héroes de todos los países están en su gente. En Uruguay el gaucho juega un papel importante porque trabaja de sol a sol y contribuye en la exportación de lácteos y carne”, indica.

En el recorrido por Uruguay a través de sus cuadros, Pascale muestra al ñandú y el carpincho, el turístico balneario de Punta del Este y el Cabo Polonio, más escondido, donde al apagarse el sol aparecen todas las estrellas.

“Miras para arriba y dices, pero no puede ser que existan tantas estrellas. Es que vivimos en sociedades donde hay smog, el Uruguay tiene cielos limpísimos”, recalca.

Finalmente, Pascale muestra los cuadros abstractos que ha incluido en la exposición y que considera importantes porque representan la búsqueda del equilibrio que busca todo ser humano.

Al hablar de los colores “vivos y alegres” que resalta en sus cuadros, Pascale explica que en los países latinoamericanos hay un alto nivel del color como una forma de equilibrio frente a los colores grises y oscuros.

El artista da como ejemplo la alimentación. “Si llenas un plato de colores grises como carnes y porotos, ¿como quedas al final del día? Pero si un plato pones un verde oscuro del pepino, rojos del tomate, amarillos del choclo y un violeta de repollo, das salud para adentro, mientras que al ver un cuadro alimentas el espíritu”.

Pascale ofrecerá los sábados 26 de enero y 2 de febrero un taller sobre el uso del color “para conocerse a sí mismo y el arte como una herramienta para que la gente se conozca a si misma y a los demás”, explicó el artista colombiano Ricardo Peñuela-Pava, instructor asistente de los talleres.

Pascale espera que las personas al ver sus cuadros, los comparen con sus respectivos países y digan: “Uruguay es muy parecido a mi país; pero caramba, si somos latinos; pero caramba, si somos hermanos”.

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