Ex comando revela que cúpula militar sabía de guerra sucia en Perú

LIMA (AFP) – Un ex integrante del grupo Colina, responsable de dos matanzas por las que se juzga el ex presidente peruano Alberto Fujimori como autor intelectual, reveló que la cúpula del ejército aprobaba las operaciones clandestinas de guerra sucia realizadas contra las guerrillas de Sendero Luminoso y del MRTA en la década de 1990.

“Los planes operativos eran aprobados por la máxima instancia del ejército, a través de una cadena de mando que va desde la dirección de inteligencia de esa arma hasta el entonces comandante general (en 1992) el general Nicolás Hermoza”, aseguró el testigo José Alarcón Gonzales citando versión de sus superiores en la cadena de mando del grupo.

“Todos los planes estaban por escrito y firmados por los generales José Rivero y Nicolás Hermoza”, agregó Alarcón, un suboficial del ejército actualmente procesado por haber formado parte del destacamento que se hizo tristemente célebre por sus “operaciones especiales” de inteligencia en contra de presuntos sospechosos de las guerrillas.

Alarcón reiteró que sus camaradas de armas le aseguraron además que “la luz verde” para actuar venía de la cúpula militar, que incluía al poderoso jefe virtual del servicio de inteligencia, Vladimiro Montesinos, eminencia gris del gobierno de Fujimori (1990-2000).

El testigo reiteró que el jefe del grupo era el mayor Santiago Martín Rivas, a quien mencionó como el autor de la orden para asesinar a los nueve estudiantes y un profesor de la universidad La Cantuta a pesar de que la orden original era sólo detenerlos.

El comando los capturó en La Cantuta porque los militares sospechaban que estos habrían sido los autores del atentado con coche bomba que dejó 25 muertos en julio de 1992 en Lima, una versión que se probó luego que era falsa.

El testigo confesó haber participado en cuatro acciones encubiertas en que sospechosos de terrorismo fueron asesinados a sangre fría por el grupo Colina. El conflicto interno en Perú dejó unos 70.000 muertos entre 1980 y el 2000, según una Comisión de la Verdad.

El testimonio del ex comando dejó en claro que esa unidad clandestina del ejército desarrolló acciones sistemáticas de violación a los derechos humanos al capturar y eliminar a los sospechosos de terrorismo, como señaló el testigo al narrar los otros cuatro casos en que intervino. En ellos Fujimori no fue involucrado.

La decimosexta audiencia del juicio puso en evidencia las estrategias de la defensa de Fujimori y de la fiscalía: el abogado César Nakazaki busca demostrar que el ex presidente fue ajeno a las atrocidades insistiendo en que estas no reflejaban una política institucional.

En tanto el fiscal Avelino Guillén busca probar lo contrario acumulando testimonios para probar la tesis de la autoría mediata, según la cual Fujimori estaba al tanto como jefe supremo de las Fuerzas Armadas.

La sesión del viernes se tornó por momentos tensa, con observaciones del juez al fiscal por incurrir en deducciones y quejas del abogado defensor por supuestamente “librar una desigual batalla legal al no tener acceso a expedientes judiciales como ocurre con la fiscalía”.

El juicio a Fujimori, de 69 años, se inició el 10 de diciembre pasado y se estima que podría durar al menos nueve meses. En total deberán desfilar 80 testigos y hasta la fecha han comparecido menos de 25. La fiscalía pidió 30 años de prisión para el ex gobernante.

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