Escasez de gas boliviano genera serio problema a sus necesitados vecinos

LA PAZ (AFP) – A comienzo de mes, el presidente de Bolivia, Evo Morales reconoció que tendría problemas para cumplir con sus compromisos de venta de gas a Argentina y Brasil en 2008, evidenciando el problema energético de esos dos países, a los que se suma Chile que no puede acceder al gas boliviano por razones políticas.

La falta de inversión en el gas -acentuada desde 2005 cuando Morales decidió la nacionalización de los hidrocarburos- ha impedido que Bolivia sobrepase un tope de producción de 42 millones de m3 diarios diarios (MMCD), que le sirven para su exportación a Brasil (31 MMCD) y el consumo interno (6 MMCD) pero que le deja poco margen para sus envíos a Argentina, que por ahora requiere de 7 MMCD pero que debería importar hacia el final de la década unos 27 MMCD.

Bolivia puede cumplir parcialmente un contrato para abastecer la planta termoeléctrica de Cuiabá, en el estado brasileño de Mato Grosso hacia la cual bombea con intermitencia 1,1 MMCD.

Chile, que necesita con mayor urgencia aún de ese gas, está fuera de la ecuación por razones políticas: cualquier negociación para que La Paz le venda gas a Santiago pasa por una salida al mar para Bolivia.

Para Brasil el gas responde por el 10% de su matriz energética. Actualmente su consumo está entre 52 y 54 MMCD. El 70% del gas que consume Sao Paulo, corazón económico de Brasil, viene de Bolivia.

A largo plazo, la salida de Brasil parece estar en el yacimiento de gas encontrado recientemente por Petrobras en aguas profundas. La empresa no hizo estimaciones sobre su potencial, pero se cree que puede conducir a Brasil a la autosuficiencia en materia de gas.

“Uno no puede dejar la mitad del consumo de Brasil dependiendo de Bolivia, que es un país históricamente inestable. No es la primera vez que hay problemas con Bolivia y probablemente no será la última”, dijo Adriano Pires, director del Centro Brasileño de Infraestructura.

“Haber hecho el gasoducto con Bolivia no fue un error, comprar gas boliviano no es un error. El error fue haber quedado con una dependencia tan grande”, añadió.

En Argentina la demanda global de gas natural es de unos 130 MMCD, con una producción levemente superior a esa cifra que se destina a la demanda local, lo que le deja un escaso remanente para compromisos de exportación de unos 25 MMCD hacia Chile, Brasil y Uruguay.

En 2007 el déficit se profundizó y el gobierno suspendió las exportaciones de gas.

“El problema es que Argentina ha tratado el gas como si fuera un recurso renovable”, dijo Jorge Lapeña, ex secretario de Energía y directivo de Instituto Argentino de Energía, a la AFP en Buenos Aires.

Lapeña remarcó que “el gas boliviano es la columna vertebral de la ecuación energética argentina. El 50% de la generación de toda la energía eléctrica depende del gas”.

“Los yacimientos llegaron a un máximo productivo en 2004, y a partir de entonces la producción de gas está en retroceso. Por eso el suministro de Bolivia juega un rol decisivo. Decir que se va a reducir el envío de gas boliviano o que su volumen no es seguro es un problema grave para Argentina”, afirmó.

Para el ex secretario de energía y consultor Daniel Montamat “el problema es que para recomponer las reservas de gas se necesitan de 8 a 10 años. ¿Cuál es la solución? Importarlo de Bolivia. Pero Bolivia ya admitió que no hizo las inversiones necesarias y no tiene gas disponible y el que tiene es caro e inseguro”.

La situación paradójica para Chile es tener tres vecinos con gas sin poder abastecerse con ninguno de ellos. Bolivia por el tema del mar; Perú por razones políticas y Argentina porque no le garantiza los volúmenes requeridos.

En 2007 Chile recibió los menores volúmenes de gas desde 2004, el año en que Argentina comenzó a recortar sus envíos del hidrocarburo para satisfacer su mayor demanda interna.

Hasta 2004 Argentina enviaba a Chile unos 22 MMCD de gas, con los que se generaba 47% de la energía eléct

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