Muerte de Suharto deja inconclusos procesos por abusos y corrupción

Tokio.- El ex presidente de Indonesia Hadji Mohamed Suharto, quien dirigió con mano de hierro el archipiélago durante 32 años, murió este domingo a los 86 años de edad, a consecuencia de una falla múltiple de órganos en el Hospital Pertamina de Yakarta.

Suharto, quien fue internado en Pertarmina el pasado 4 de enero con anemia, baja presión arterial y problemas cardíacos, renales y pulmonares, murió sin que concluyera una serie de procesos en su contra por violaciones a los derechos humanos y malversación.

El ex mandatario indonesio nació el 8 de junio de 1921 el seno de una familia campesina en la localidad de Kemusuk Argamulja, en Yogyakarta, al centro de la isla de Java.

En 1940 se enroló en las Fuerzas Coloniales de los Países Bajos, la potencia colonial que dominaba Indonesia, y estudió en una academia militar holandesa, hasta que dos años después logró el grado de sargento.

Durante la Segunda Guerra Mundial comandó un batallón de la milicia local organizada por las fuerzas japonesas de ocupación, y en 1945 se sumó a la lucha contra la oposición holandesa.

El archipiélago proclamó su independencia ese mismo año, y su soberanía fue reconocida en agosto de 1949. Unos meses antes, en marzo, Suharto obtuvo renombre por un ataque sorpresa contra los holandeses en Yogyakarta.

De 1950 a 1959, Suharto dirigió tropas en Java Central y en Sulawesia, y luego transferido a la Escuela Militar del Ejército en Bandung, en Java Occidental, acusado de contrabando, pero fue rehabilitado en 1962 cuando se hizo cargo de la división de Diponegoro.

En esa época, Suharto se vinculó con el ala de derecha del ejército y combatió un presunto intento de golpe de Estado del Partido Comunista y grupos militares afines, así como a organizaciones islámicas, y recibió del presidente Sukarno el encargo de restablecer el orden.

En 1967, el Parlamento lo designó presidente en funciones y después lo eligió formalmente como mandatario para un periodo de cinco años.

De inmediato inició un programa de gobierno que denominó "Nuevo Orden", mediante el cual fueron eliminados generales rivales, medio millón de comunistas indonesios fueron asesinados, y un millón de personas detenidas.

En el panorama internacional, Suharto se orientó hacia los países occidentales y canceló las relaciones con la República Popular de China.

Suharto reformó la estructura del Estado, al establecer dos agencias de inteligencia -el Comando Operacional para la Restauración de la Seguridad (KOPKAMTIB) y la Agencia de Coordinación de Inteligencia del Estado (BAKIN).

Debido a la férrea censura en los medios de comunicación, el número de muertos durante la guerra civil de 1965 a 1967 es incierta, con estimaciones que rondan entre los 100 mil y el millón y medio.

En 1997, la crisis financiera asiática tuvo graves consecuencias en la economía indonesia, con una severa devaluación de la rupia, la moneda local, por lo que Suharto promulgó un conjunto de medidas de austeridad.

A principios de 1998, en medio de aumentos de los precios de productos básicos, Suharto presentó su candidatura para un séptimo periodo, lo que originó protestas y disturbios en todo el país, que culminaron con la renuncia de Suharto el 21 de mayo de 1998.

Desde entonces, Suharto evitó realizar actividades públicas y permaneció en su residencia de Yakarta, mientras grupos opositores presentaron en su contra denuncias por corrupción y por violaciones a los derechos humanos.<

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