Presidente Correa pone a petroleras bajo máxima presión en Ecuador

QUITO (AFP) – El presidente de Ecuador, Rafael Correa, elevó al máximo la presión sobre las petroleras extranjeras para que se ajusten a sus reglas o de lo contrario dejen los yacimientos en poder del Estado, en lo que empieza a ser visto por observadores como una arriesgada política nacionalista.

Al mismo tiempo que aprieta la soga a las petroleras, Correa trata de regular el sector minero, en el que también participan empresas foráneas, en una serie de movimientos previos al referendo al que será sometida la futura Constitución, con la que aspira a tomar la rienda del manejo de los recursos.

“Es difícil saber lo que piensa Correa, pero en sus declaraciones siempre ha estado implícito un rechazo a la inversión privada en sectores estratégicos, para favorecer en cambio las relaciones con estatales como PDVSA de Venezuela”, dijo a la AFP Jorge Pareja, analista y ex ministro de Energía.

El sábado Correa advirtió a las multinacionales que si rehúsan modificar sus contratos antes de 45 días, les devolverá las inversiones y el Estado se hará cargo de los campos que explotan.

“Si no están contentos no hay problema. Aquí no queremos estafar a nadie ¿cuánto han gastado en inversión, 200 millones? Tengan sus 200 millones, que les vaya bonito y (la estatal) Petroecuador explotará ese campo”, declaró el mandatario.

Su ultimátum coincidió con las negociaciones que lleva a efecto el gobierno con las empresas City Oriente (Estados Unidos), Petrobras (Brasil), Perenco (Francia), Repsol-YPF (España) y Andes Petroleum (China).

Ecuador, que retornó en noviembre a la OPEP para convertirse en el miembro más pequeño del cartel, es el quinto productor sudamericano con unos 508.000 barriles diarios (b/d), de los cuales las empresas extranjeras extraen la mitad.

Según Correa, las multinacionales tendrán tres opciones para quedarse en Ecuador: seguir transfiriendo al Estado el 99% de sus ganancias extras por el alza del precio del crudo, cambiar la modalidad de su contrato o irse del país.

El mandatario explicó que su gobierno se inclina por contratos de servicios que reemplacen los actuales de participación, que dejan al Estado 18% del volumen explotado.

“Podemos renegociar el contrato e ir a uno de prestación de servicios (…), porque si el petróleo es nuestro, contratamos a alguien para que lo saque y pagamos por el trabajo: 10 dólares por cada barril, pero el resto es nuestro”, precisó.

Las empresas aun no se han pronunciado oficialmente, pero expertos vinculados al sector prevén una reacción pragmática.

“Seguramente tratarán de mantener el flujo de operaciones para recuperar la inversión, sin meter un dólar más en el negocio, y las más grandes pedirán una devolución y se irán a un lugar más seguro”, dijo a la AFP un representante que pidió la reserva.

De concretarse la salida de alguna de las firmas, el ex ministro Pareja desconfía de la capacidad de Petroecuador para tomar el control de los campos y prevé en su lugar una alianza con una empresa estatal de otro país.

“Pero por más estatal que sea también tienen un fin de lucro y si hubiera un malentendido ya no hablaríamos de un pleito legal, sino de uno problema entre Estados”, comentó.

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