Cerco a rehenes es inviable y complica mediación europea en Colombia

BOGOTA (AFP) – El cerco militar a los rehenes de la guerrilla de las FARC ordenado por el gobierno colombiano es inviable porque pone en riesgo a los cautivos y enfrenta dificultades logísticas, en tanto que complica la mediación europea para un canje humanitario, estiman analistas.

Tras reactivar la semana pasada el rol mediador de España, Francia y Suiza para el canje de rehenes por prisioneros de las FARC, el presidente Alvaro Uribe sorprendió el sábado al ordenar a la fuerza pública rodear los campamentos donde estén los secuestrados para presionar su liberación.

Sugiriendo que hay indicios sobre la ubicación de esas instalaciones, Uribe explicó que una vez cercadas definirá con la comunidad internacional un “procedimiento humanitario” para la entrega de los rehenes.

Uribe, que se ha fijado como objetivo principal la derrota de la guerrilla, nunca descartó un rescate por la fuerza de los 43 retenidos que las FARC proponen canjear por 500 rebeldes presos, pese al rechazo de las familias y el de Francia, empeñada en la libertad de la colombo-francesa Ingrid Betancourt.

Pero en su gira por París, Bruselas y Madrid puso el acento en el acuerdo humanitario sin retiro de tropas, como exigen las FARC, recibiendo el apoyo de la Unión Europea a su pedido de seguir considerando terroristas a los rebeldes, en oposición a la iniciativa de su homólogo venezolano Hugo Chávez.

“Dio un paso adelante en Europa y dos atrás en Colombia”, señaló León Valencia, ex guerrillero y director de la Fundación Nuevo Arco Iris, especializada en temas de paz, indicando que “ha sido una constante del presidente”.

De hecho, tras restablecer la mediación europea la canciller suiza, Micheline Calmy Rey, le pidió personalmente a Uribe “un margen de maniobra suficiente” para que esta vez el trabajo tenga éxito.

“A la opinión pública (colombiana) se le puede engañar fácilmente porque está con él, pero a la diplomacia europea no, porque ve señales contradictorias”, agregó Valencia.

La actitud del mandatario la explica el hecho de que “se siente envalentonado por el respaldo internacional y ciudadano en Colombia, lo que entiende como un rescate a cualquier costo”, sostiene el politólogo Fernando Giraldo, ex decano de relaciones internacionales de la universidad Javeriana de Cali.

Pero más allá de los contrastes que plantea la orden presidencial, el avance hacia los campamentos guerrilleros supone un riesgo para los cautivos, si se tiene en cuenta la orden de las FARC de ejecutarlos si hay intento de rescate.

El 5 de mayo de 2003, una operación de ese tipo terminó en la muerte de un ex ministro, un gobernador y ocho militares que integraban el grupo de canjeables.

A ellos se sumaron 11 ex diputados muertos en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) el pasado 18 de junio, en hechos confusos.

“Es una propuesta riesgosa para los secuestrados”, asegura el experto en temas de seguridad nacional Alfredo Rangel, mientras que Valencia recuerda que “las FARC han cumplido su advertencia”.

Además, la iniciativa enfrenta problemas logísticos por las condiciones de la selva amazónica -donde estaría el grueso de los rehenes- y debido a que éstos se encuentran diseminados, según cuentan algunos liberados.

“No es viable, porque no es lo mismo una operación tipo comando en un área urbana, donde han sido exitosas, a ejecutarla a campo abierto en mitad de la selva”, anotó Giraldo.

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