Luchan sobrevivientes del Escuadrón 201 por no ser olvidados

Por José López Zamorano

Un haz de sobrevivientes del heroico Escuadrón 201, que representó a México en la Segunda Guerra Mundial, recibió un reconocimiento con la presentación del documental de su hazaña en el Museo del Aire y del Espacio del Instituto Smithsoniano.

De los 300 miembros que combatieron por la liberación de Filipinas en 1945, incluidos unos 36 pilotos de la Fuerza Aérea Mexicana, sólo sobreviven unos 25, de los cuales sólo 15 están en posibilidad de viajar, caminar, marchar y desfilar.

"Ya llegaron al ocaso de sus vidas y se encuentran en su parte final, posiblemente en cinco años ya no estaremos ninguno de nosotros. Ya no queda mucho de escuadrón", lamentó el presidente de esa agrupación, Fernando Nava Musa.

El escuadrón fue activado en 1945 por el presidente Manuel Avila Camacho luego que Alemania hundió, sin declaratoria de guerra, dos barcos cargueros de México, que se mantenía neutral en el conflicto. Fue entonces que el gobierno mexicano declaró la guerra.

Los pilotos, mecánicos y electricistas mexicanos fueron entrenados en Texas, Illinois y en otros estados, antes de ser llevados al frente de batalla: la isla de Luzón de Filipinas, en el verano de 1945.

Su entrenamiento en Estados Unidos no fue sencillo. "Hubo algunas manchas, sobre todo en el estado de Texas", relató a Notimex Manuel Cervantes Ramos, de 84 años, quien entonces fungía como secretario del comandante de operaciones.

"No faltaba uno que otro restaurancillo por ahí que decía: ‘No se permiten negros ni mexicanos’, pero se puso una queja al gobierno e inmediatamente quitaron todo eso", dijo Cervantes Ramos al recordar uno de los incidentes ocurridos cuando apenas tenía 21 años de edad.

Cuando llegaron al teatro de operaciones, los mexicanos tampoco la tuvieron fácil. Su misión era apoyar a las fuerzas de tierra, combatiendo en sincronía con la fuerza aérea estadunidense.

"Al principio nos veían hacia abajo. No hacían mucha amistad con nosotros", rememoró el capitán y piloto Reynaldo Pérez Gallardo, de 86 años de edad y quien entonces tenía 19 años.

Pero el valor de los mexicanos convenció a los estadunidenses, quienes los apodaron "águilas aztecas", "peleoneros bravos" o "narices blancas" por la punta de sus aviones P-47D, pintados albinos. Al capitán Pérez Gallardo lo llamaron: "Pancho Pistolas".

La participación mexicana en la Segunda Guerra Mundial fue reconocida por Estados Unidos y Filipinas. Oficialmente fue certificada la eliminación de 30 mil tropas terrestres enemigas en 69 misiones.

Pero a su regreso a México fueron desintegrados, aunque una colonia de la capital lleva su nombre.

Cinco de los pilotos murieron: uno fue derribado, otro se extravió y tres más fallecieron cuando sus aviones quedaron sin combustible. Sólo dos cuerpos fueron recuperados.

Han pasado más de 60 años y sólo recientemente su función ha sido reconocida, según coinciden los sobrevivientes. Sin embargo, las nuevas generaciones, incluidas militares, saben poco de su legado, señalaron varios de ellos.

"Tome un libro de primaria de México. Dice que México en 1945 entró a la Segunda Guerra con un escuadrón, los chamacos no saben nada. A mi hijo que viene conmigo yo he tenido que contarle la historia", deploró el teniente Heriberto Cañete López.

"No es que nosotros pensemos que nos merecemos los más grandes lauros u homenajes

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