Alan García y Mario Vargas Llosa ponen fin a diferencias

LIMA (AFP) – El presidente peruano, Alan García, y el escritor Mario Vargas Llosa pusieron fin a más de dos décadas de enfrentamiento político con un prolongado y cálido apretón de manos el jueves, luego de reunirse por más de 40 minutos en el Palacio de Gobierno en Lima.

El encuentro dejó atrás una ácida rivalidad, cuyo episodio más reciente fue el llamado del autor de ‘La Fiesta del Chivo’ a votar por García "tapándose la nariz" en el balotaje presidencial de 2006.

"Hoy Alan García es responsable, sus políticas son políticas que defiendo desde hace años. No me arrepiento de haber votado por él en la segunda vuelta porque representaba el mal menor ante un candidato que nos hubiera llevado al abismo por su populismo", dijo Vargas Llosa.

"Defiende al mercado, a la empresa privada, la democracia. Me alegra saber que sobre eso hay un consenso más vasto que hace 20 años", aseveró.

La enemistad política entre García, un socialdemócrata de 58 años, y Vargas Llosa, de 71 años y defensor a ultranza del libre mercado, se originó en 1987 cuando el escritor se opuso a un proyecto de estatización de la banca propuesto por el actual mandatario durante su primer gobierno (1985-1990).

García no le perdonó al escritor haber liderado exitosamente esa campaña, que contribuyó a frustrar la nacionalización del sistema financiero peruano y que catapultó a Vargas Llosa como candidato presidencial para suceder a García en 1990.

La venganza llegaría ese año de 1990, cuando García lanzó una agresiva campaña mediática para impedir que Vargas Llosa gane las presidenciales, a las cuales llegó como favorito, para lo cual optó por apoyar a un desconocido candidato que se presentaba como un advenedizo en política: Alberto Fujimori.

Fujimori se encargaría luego, paradójicamente, de tender los primeros puentes entre García y Vargas Llosa cuando en 1992 tras el autogolpe, persiguió al ex mandatario, quien se exilió en Colombia y Francia, y también al escritor, quien adoptó la nacionalidad española ante la amenaza de perder su nacionalidad peruana y luego se radicó en Europa.

En 2006, Vargas Llosa le extendió el beneficio de la duda a Alan García tras su llamado a los peruanos a votar por él en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales donde enfrentó al nacionalista Ollanta Humala, un populista de izquierda apoyado por el presidente venezolano, Hugo Chávez.

"Quienes no creen en García deben ir a votar por él aunque sea tapándose la nariz", advirtió el escritor de "Travesuras de la niña mala", su más reciente novela, temeroso en el fondo de que Alan García retomara sus afanes populistas de la década de 1980.

Los enfrentamientos quedaron de lado este jueves cuando Vargas Llosa devolvió con una visita el envío de un edecán presidencial para indagar sobre su salud a raíz de un chequeo coronario al que se sometió hace una semana.

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