Comienza la “Fashion Week” marcada por el rojo de las prendas y la economía

NUEVA YORK (AFP) – La “Fashion Week” otoño-invierno 2008 debutó el viernes en Nueva York con un desfile en rojo destinado a concientizar a las mujeres sobre los riesgos de enfermedades del corazón, con numerosas actrices y celebridades en la pasarela como parte de la “Campaña Vestidos Rojos”.

Laura Bush acudió a este desfile donde actrices estadounidenses de todas las edades y físicos desfilaron vestidas de rojo, o con un atuendo totalmente blanco y llevando una pequeña insignia roja, distintivo de la lucha contra las enfermedades cardiovasculares.

“A las enfermedades del corazón no les importa lo que lleves puesto. Son el mayor asesino de mujeres”, advertía un panel del Departamento de Salud de Estados Unidos, a la entrada del desfile de apertura de la “Fashion Week” (Semana de la Moda) cuya apología del rojo de este año también refleja el estado de la economía estadounidense.

En la inauguración del evento en Bryant Park, corazón de Manhattan , la cantante Liza Minnelli interpretó una de sus canciones fetiche, “New York ,New York”, en una ciudad asediada el viernes por la lluvia helada y ráfagas de viento.

Esta “Fashion Week” tiene un regusto a recesión, ya que las ventas al por menor y la confianza de los consumidores se encuentran a la baja, y el mercado de trabajo en Estados Unidos se retrajo por primera vez en cuatro años y medio.

Las tristes ventas del período vacacional confirmaron a los diseñadores de moda lo que los políticos se niegan a admitir: los estadounidenses se aprietan el cinturón.

Privados de la visibilidad en los medios por la larga huelga de los guionistas de Hollywood, que obligó a suspender algunas de las citas anuales más destacadas, como los Globos de Oro, antesala de los Oscar, los estilistas se enfocaron en atraer a las celebridades a Nueva York.

La semana de la moda presenta un centenar de colecciones que van desde los favoritos del público estadounidenses como Diane von Furstenberg, Michael Kors o Vera Wang, hasta los jóvenes diseñadores sudamericanos que ya se destacaron en ediciones anteriores, como los brasileños Carlos Miele o Iodice, pasando por Donna Karan, Oscar de la Renta o Max Azria.

Las firmas estadounidenses ponen al mal tiempo buena cara mientras luchan contra el debilitamiento del dólar y el aumento de los costos de importación, implementando distintas estrategias.

Nanette Lepore, diseñadora de alta gama instalada en el “barrio textil” de Manhattan, insiste por ejemplo en permanecer en esta zona cada día más cara y crear únicamente dos colecciones por año, confeccionadas en un 90% en Nueva York, e importando el 10% restante de China, consistente en bordados e incrustaciones de perlas.

Solamente los diseñadores cuyas prendas se venden entre 1.000 y 7.000 dólares el vestido de fiesta, y bastante más sus piezas a medida, pueden quedarse en el corazón de la ciudad. Las demás marcas tuvieron que deslocalizar su producción a China o India.

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