Intentará Gigantes escribir otro gran capítulo en su historia.

Por Lucio García Estrada

La historia de la NFL no se puede visualizar sin la presencia de Gigantes de Nueva York, equipo fundador de la vieja Liga Nacional donde su legendario dueño, Wellington Mara, luchó para que esta liga deportiva fuera la más exitosa del mundo.

Ahora el conjunto neoyorquino se encuentra muy cerca de escribir otro capítulo brillante en su longeva historia, que data de 1925 con seis campeonatos (cuatro en la vieja liga, 1927, 1934, 1938 y 1956), así como dos Súper Tazones XXI y XXV.

Gigantes está a unos días de disputar el Súper Tazón XLII contra Nueva Inglaterra, en busca de su tercer anillo de Súper Tazón para unirse a un grupo donde aparecen Pieles Rojas de Washington, Raiders de Oaklans y sus rivales del domingo, Patriotas. Una franquicia legendaria que ha vivido años amargos, y momentos gloriosos, que ha sabido levantarse tras duras caídas y que ha gozado con las mieles de la victoria, como fue tras vencer al conjunto de New Britain, el 4 de octubre de 1925.

Aquel día fue el inicio de una gran historia, Gigantes blanqueó a New Britain 26-0 y se enfiló en apenas su tercera temporada en la antigua NFL a la conquista de su primer título, tras finalizar con el mejor récord de la liga 11-1-1. En esos días Gigantes tenía como estadio el campo Polo Grounds, donde tuvo su sede hasta 1955, y fue precisamente en este campo en el que consiguió sus tres primeros títulos, el segundo de ellos en 1934 contra Osos de Chicago.

Esa tarde es recordada con el nombre de "El juego de los Tenis", el frío congeló el Polo Grounds por completo, era imposible correr, los jugadores se resbalaban y tenían que arrastrarse para ganar yardas.

Osos ganaba al medio tiempo 0-13 y parecía imposible que Gigantes pudiera regresar en el partido, pero los jugadores le pidieron permiso al coach Steve Owen de utilizar tenis, pues con los tacos que utilizaban era imposible correr sobre el hielo. El entrenador aceptó y su equipo salió al emparrillado para la segunda mitad con tenis, el resultado final fue Nueva York 30, Chicago 13, ante la algarabía de los aficionados que vieron coronarse por segunda ocasión a sus Gigantes.

En 1938 hubo triunfo sobre Empacadores de Green Bay para obtener su tercer título y concluir una década de triunfos, pero fue hasta 1956 cuando Gigantes volvió a la cima de la liga, comandado por un gran staff de coacheo y brillantes jugadores. Jim Lee Howell era el entrenador en jefe y a su lado estaban el coordinador ofensivo Vince Lombardi, y como coordinador defensivo Tom Landry, con un extraordinario grupo de jugadores como el corredor Frank Gifford y el linebacker Sam Huff.

El 30 de diciembre de 1956, ya jugando en el Yankee Stadium, Nueva York apaleó a Osos de Chicago 47-7, que en aquella temporada tenían como coach a Paddy Driscoll. Los neoyorquinos llegaron después de ese campeonato a cinco finales más, pero se fueron con las manos vacías al caer ante Potros de Baltimore en dos ocasiones, otras dos contra Green Bay, y en la última de ellas con Chicago en 1963.

En 1958 en el mismo Yankee Stadium Gigantes se enfrentó Potros de Baltimore, lidereado por Johnny Unitas, en el que es considerado el "Juego del Siglo", y en el que perdió en tiempo extra 23-17. Tras esos años dorados, el equipo vino a la baja y por más de 20 años pasó sin pena ni gloria, hundido en el anonimato y humillado por sus rivales de División, principalmente Vaqueros de Dallas, que comandado por su antiguo coordinador ofensivo dominó la década de los 70.

Fue hasta 1983 con la llegada de un hasta entonces desconocido Bill Parcells que

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