Presidente Colom quiere retirar al Ejército de las calles de Guatemala

GUATEMALA (AFP) – El presidente de Guatemala, Alvaro Colom, quiere sacar al Ejército de las calles, donde realiza, desde 2000, labores policiales para luchar contra la violencia.

“La política se mantiene, los militares serán retirados de las calles”, dijo a la AFP el vocero presidencial, Fernando Barrillas, aunque aclaró que el retiro de las tropas será paulatino y aún carecen de una fecha para iniciar el proceso para desarticular las llamadas fuerzas combinadas (policías-militares).

Actualmente, más de 3.500 militares apoyan a la Policía en la tareas de patrullaje de calles y vigilancia de autobuses para contrarrestar la ola de violencia que afecta a este país, que tiene un promedio diario de 16 muertes violentas.

La función del Ejército estará amparada en los compromisos adquiridos en los Acuerdos de Paz que en 1996 pusieron fin a 36 años de una guerra que dejó 200.000 muertos o desaparecidos. En ellos se establece que el papel de las Fuerzas Armadas es velar por la soberanía de este país centroamericano.

Sin embargo, Barillas aclaró que el Ejército estará listo para intervenir en la lucha contra el crimen organizado, específicamente el narcotráfico, así como en las llamadas zonas rojas de la capital, dominadas por las temibles pandillas juveniles, cuya fuerza es la violencia y la muerte.

Colom ha reiterado continuamente que el Ejército no está preparado para las tareas de seguridad civil, por ello fortalecerá a la Policía Nacional Civil para que pueda retomar el control de las calles y garantizar la vida de la población.

El Ejército comenzó a apoyar en las tareas de seguridad a la Policía durante la administración del ex presidente Alfonso Portillo (2000-2004) al argumentar que la violencia había superado la capacidad de las fuerzas de seguridad, pese el rechazo de grupos humanitarios, que consideran que viola los Acuerdos de Paz.

Para la asesora de la Fundación Mirna Mack de defensa de los derechos humanos, Carmen Aída Ibarra, el anuncio es positivo pero “políticamente con grandes contradicciones y paradojas”, pues el mandatario designó a militares retirados para planificar las tareas de seguridad.

“Estamos de acuerdo en que se retiren los militares de la calles y que se retome el espíritu de los Acuerdos de Paz, pero también demandamos que se vaya eliminando la presencia de militares retirados en altas estructuras de la policía”, agregó.

Además criticó el ofrecimiento del presidente para apoyar militarmente a la Policía en el combate del narcotráfico, pues “parece que está siguiendo los lineamientos de los Estados Unidos”.

No obstante, reconoció que en los Acuerdos de Paz se establece que el Ejecutivo puede recurrir al Ejército cuando haya sido rebasada la capacidad de la policía.

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