Unos 30.000 habitantes de La pequeña Lima se regularizan en Chile

SANTIAGO (AFP) – Lo primero que hará el peruano Carlos Ponte cuando esté regularizado y reciba su carnet de identidad chileno será firmar el reconocimiento de su hijo que nació en Santiago hace dos años. A los ojos de la ley chilena, Carlos nunca había existido hasta ahora.

Durante los tres últimos meses, miles de inmigrantes peruanos que residen en Chile de manera ilegal iniciaron su proceso de regularización gracias a una amnistía migratoria que otorgó el gobierno chileno a latinoamericanos. Este martes, cuando termina el plazo, la medida ha roto todas las expectativas de cifras.

Cuando el gobierno chileno anunció en octubre que daría la oportunidad a los inmigrantes ilegales de 20 países latinoamericanos de regularizar su situación, pronosticaba 20.000 postulaciones, pero hasta ahora recibió 50.000, 60% de ellas de ciudadanos peruanos, según el ministerio del Interior.

Unas 6.000 solicitudes han sido rechazadas, principalmente porque las fichas de postulación estaban mal llenadas.

Esta es la segunda amnistía migratoria que hace Chile. En 1998 se adoptó una medida similar que favoreció a 21.000 inmigrantes, de los cuales 18.500 se encuentran aún trabajando en Chile, según las autoridades.

En Santiago la mayoría de los inmigrantes peruanos se concentran cerca de la Plaza de Armas, en un sector que se conoce como "la pequeña Lima". Al caminar por allí el acento cambia al igual que los sabores, pues los peruanos han traído su cocina de la que tan orgullosos se sienten, que acompañan con Inka Cola.

La comida peruana entretiene la espera de cuatro horas que los inmigrantes deben hacer en las afueras del Estadio Nacional para tramitar su registro a un costo de 60 dólares para el titular y 18 para los dependientes. Pero el tiempo y el dinero invertidos valen la pena, pues los beneficiarios tendrán desde ese momento las mismas condiciones laborales que sus colegas chilenos.

"Durante las primeras temporadas sufrí mucha explotación; cuando uno trabaja para contratistas no te pagan como a los chilenos. Lo del día no más te dan. Además de la falta de seguridad social, ante cualquier problema somos los primeros que salimos", dijo Celso Ríos Flores, carpintero peruano de 34 años, a la AFP.

Mientras esperan, los inmigrantes peruanos cuentan sus experiencias. Dicen que se sienten bien acogidos en Chile, a pesar de la rivalidad histórica entre ambos países.

"Aquí en Chile existe esto: si usted no se porta mal, si no está en contra de las leyes chilenas, no tiene ni un problema. Puede estar ilegal. Nadie lo busca, nadie lo persigue. Si se porta mal ahí si los policías lo buscan enseguida. Si tiene antecedentes (penales) no hay donde esconderse", dice Omar Medina, dueño del puesto de comida peruana El Huaralino.

Según el presidente de los refugiados peruanos en Chile, Raúl Paiba, la discriminación no llega por parte de la mayoría de chilenos sino principalmente por las autoridades.

"Los que más discriminan son los funcionarios del gobierno, ya sea de extranjería, de los consultorios jurídicos o de los diferentes servicios públicos. Inclusive los directores de colegio primero matriculan a los nacionales y recién en marzo se puede ver si hay vacantes para meter a nuestros niños. En los hospitales pasa igual", indicó Paiba a la AFP.

Aún así, "la pequeña Lima" sigue viendo llegar nuevos habitantes, que en su mayoría trabajan como albañiles o empleadas de casa, tal vez porque -como dice Luis Alberto Gutiérrez Wong, músico limeño de 22 a&n

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