Violeta Parra dejó un legado musical universal.

La compositora y cantante chilena Violeta Parra, quien sobresalió como gran impulsora del folclor de su país, dejando un amplio legado musical que da muestra de su universalidad, pero a la vez de una vida poco afortunada, murió el 5 de febrero de 1967.

Violeta del Carmen Parra Sandoval, su nombre completo, nació el 4 de octubre de 1917 en San Carlos, al sur de Chile, en el seno de una familia numerosa encabezada por Clarisa Sandoval y Nicanor Parra, este último docente e importante folclorista en la región, de quien heredó las dotes artísticas.

Cuando su progenitor fue nombrado profesor del Regimiento Andino, en Lautaro, la familia completa tuvo que trasladarse a esa comunidad.

La pobreza en la que vivió Violeta provocó que con frecuencia padeciera enfermedades, pero cuando estaba sana jugueteaba junto con sus hermanas en las aguas del vecino río Cautín, así como en los aserraderos y barracas del sector.

En su adolescencia tuvo que abandonar sus estudios en la Escuela Normal y dedicarse a trabajar en el campo para ayudar a su familia, debido a que, luego de que fuera despedido del trabajo, su padre se volvió un bebedor incansable, quedando en la miseria.

Sus hermanos, que ya habían dado visos de su interés por el espectáculo, también apoyaron en la economía del hogar cantando en trenes, campos, pueblos, calles e incluso en burdeles.

De los 12 años de edad proceden sus primeras canciones acompañada de su guitarra, en tanto que el dinero que aportaba a su casa se hacía cada vez más necesario tras la muerte de su padre.

A los 20 años, con sus composiciones bajo el brazo, que reflejaban un mundo interior triste, viajó a Santiago, la capital chilena, donde comenzó a recorrer el largo camino que finalmente la llevó a tener una exitosa carrera artística.

En 1937 conoció a Luis Cereceda, un ferrocarrilero, con quien contrajo matrimonio. De esa unión nacieron Isabel y Angel, impulsores de su arte.

En los años siguientes recorrió distintas localidades de Chile, en las que trabajó en teatros y otros foros, al tiempo que recopiló canciones antiguas de su país.

En 1948 se divorció de Cereceda y continuó con su vida itinerante por territorio chileno. Al año siguiente volvió a contraer matrimonio y de esta unión nacieron sus hijas Carmen Luisa y Rosita Clara.

Después de un recital en casa del poeta Pablo Neruda 1971, en 1953, Radio Chile la contrató para una serie de programas que la ubicaron en la primera línea del arte folclórico de su país.

A partir de ello intensificó más su labor de recopilación por todo el país, a fin de rescatar el arte musical olvidado de su pueblo.

Sus obras fueron muchas y comprendieron tonadas, parabienes y villancicos, además de que cantó a lo divino y a lo humano, tal como reflejan sus composiciones.

En 1954 obtuvo el premio "Caupolicán", otorgado a los folcloristas del año; fue invitada al "Festival de la Juventud", en Polonia, y recorrió la Unión Soviética.

Posteriormente vivió durante dos años en París, Francia, donde grabó sus primeros discos y sus recitales fueron transmitidos por radio y televisión.

En 1956 regresó a Chile y en los años siguientes grabó nuevos discos, además de que reinició su labor de recopilación folclórica. En 1960 cayó en cama por una larga enfermedad, tiempo en que comenzó como arpillerista, inventando materiales y técnicas para ello.

Su éxito internacional continuó, sobre t

You must be logged in to post a comment Login