Alta comisionada de ONU critica que Ejército mexicano combata a narcotráfico

MEXICO (AFP) – La alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Louise Arbour, objetó este martes la participación del Ejército en la lucha contra el narcotráfico en México, donde miles de militares constituyen el pilar de amplios operativos para contener al narcotráfico.

“Entiendo que hay quienes dicen que hay momentos en que hay que recurrir a una fuerza mayor, como el Ejército, pero me parece que en el largo plazo es una medida francamente peligrosa”, advirtió este martes Arbour al noticiero de televisión Primero Noticias, al inicio de una visita de cuatro días a México.

El presidente Felipe Calderón, del conservador Partido Acción Nacional, puso en marcha al inicio de su mandato en diciembre de 2006 una guerra contra el narcotráfico, en la que recurrió a las Fuerzas Armadas, tradicionalmente desligadas de cuestiones internas.

La funcionaria de la ONU consideró que “el Ejército no debe ocupar funciones que no van con las técnicas de procuración de ley, que pertenecen a la Policía”.

“Me parece que en el largo plazo, mezclar Ejército con Policía no es una política sustentable”, subrayó.

La secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ha destinado en los últimos 13 meses más de 36.000 elementos militares a operaciones contra el crimen organizado en varias zonas del país, informó en un comunicado el domingo la institución.

Las actividades del Ejército mexicano incluyen la instalación de 537 retenes militares en las carreteras del país, así como en áreas marítimas y aeropuertos nacionales.

La presencia del Ejército en la calles del país provocó ya incidentes graves contra ciudadanos inocentes, entre los que destaca el asesinato en junio de una familia de cinco integrantes, entre ellos tres niños, a manos de soldados en un retén en Sinaloa (noroeste), así como la violación de menores en mayo.

El presidente de México a su vez hizo este mismo martes un “llamado” para crear “un frente común por la seguridad de nuestras familias”.

“Nuestra lucha por un México seguro es una lucha por la legalidad, en la que ninguna autoridad federal, estatal o municipal, ningún miembro de la sociedad puede ni debe quedar excluido”, enfatizó.

Sin embargo, el ombudsman nacional, José Luis Soberanes, advirtió el 23 de enero que el Ejército está asumiendo cada vez más labores de seguridad pública desplazando a la Policía.


Todo esto trae como consecuencia violaciones a los derechos humanos, como pueden ser detenciones arbitrarias, violaciones a mujeres”, añadió Soberanes.

La organización internacional Human Rights alertó la última semana que “el año pasado soldados mexicanos han cometido notorios abusos mientras llevaban a cabo actividades de policía”, y citó varios casos en los que decenas de personas fueron detenidas, incomunicadas y golpeadas en bases militares por el Ejército.

Por su parte, el secretario de Gobernación (interior) Juan Camilo Mouriño, consideró el domingo que la estrategia para atacar al narcotráfico “ha dañado y debilitado la estructura del crimen organizado”.

“En esta lucha no existe para nosotros la derrota. Ningún grupo criminal es capaz de resistir la fuerza del Estado para reducir al crimen organizado a su expresión mínima”, aseguró el responsable de la política interior de México.

Arbour tiene previsto reunirse con el presidente Felipe Calderón, la canciller Patricia Espinosa, entre otros altos funcionarios de los tres poderes del Estado, así como con defensores de los derechos humanos y organizaciones de mujeres e indígenas y académicos.

En la entrevista radial, Arbour señaló que los soldados están entrenados para hacer uso de una fuerza excesiva, mientras que en el campo de la procuración de justicia un principio básico es el uso razonado de la fuerza.

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