El cacique Chad hechiza a los bateadores

En menos que canta un gallo Chad Cordero se ha convertido en uno de los mejores cerrojos de la Liga Nacional y feliz con su nuevo contrato de 6.2 millones de dólares. El nuevo contrato empezará a partir de esta temporada de 2008 y es un aumento que representa un tercio más de los 4.15 millones que tuvo en 2007 con los Nacionales de Washington.

La historia del Cacique Chad, de origen mexicano y cherokee, se ha comenzado a escribir con letras de oro en los anales de las Grandes Ligas y su carrera ha sido meteórica, perteneciente a un cuento de las Mil y Una Noches. Chad, 25, ni siquiera figuraba en los planes de los capitalinos para que fuera el cerrojo en 2005, pero al terminar el entrenamiento de primavera fue oficialmente designado como el titular.

La confianza fue bien fundada ya que en su primera temporada su actuación fue la mejor en la Liga Nacional con 2-4, promedio de carreras limpias permitidas 1.82, 47 salvamentos en 54 oportunidades y designado miembro de la Selección de Estrellas en 2005. En tres temporadas Chad salvó 128 juegos y quedó en segundo lugar con Jeff Reardon, salvador de 152 con los Expos de Montreal, equipo que se convirtió en los Nacionales de Washington.

En 2007 se convirtió en el cerrojo más joven en salvar 100 juegos, detras del cerrojo Francisco Rodríguez de los Angelines de Los Angeles. Desde que el equipo llegó a Washington en 2005 sólo Trevor Hoffman posee más salvamentos en la Liga Nacional que Cordero. El Cacique es el jugador con el salario más alto de los Nacionales en 2008, superior a los $5.5 millones de la primera base Nick Johnson y figura en la lista de los 10 cerrojos con salarios más altos en la Gran Carpa.

Chad, llamado al montículo, sale disparado del banco como si fuera un león escapado de su jaula listo a relevar. Una simpática característica suya es que se encaja la gorra hasta las cejas, que casi no le permiten ver más arriba de las rodillas de los bateadores, pero ellos no pueden ver sus ojos bajo la sombra de la visera, y es posible que el hipnotiza tanto con sus ojos como con su fuerte brazo derecho, y así lo ha venido demostrando.

El Cacique si siente presión no lo demuestra porque es estoico, es hielo en la lomita y su brazo se encarga de disparar toda clase de pelotas bien controladas, nunca en el medio del plato. Cuando se le llena el cuarto de agua, con corredores en bases sin outs, él se las arregla para dominar y salir del aprieto.

Otros cerrojos latinos notables son el panameño Mariano Rivera, 38 (Yankees de Nueva York), 3-3, promedio de carreras limpias 3.15 y 30 salvados en 74 salidas al montículo; los dominicanos José Valverde, 28, que salvó 47 juegos en el Arizona en 2007 y cambiado al Houston durante el invierno; Francisco Cordero, 32, con Cincinnati, 44 millones de dólares en cuatro temporadas y promedio de carreras limpias 2.98, y salvados 44 para el Milwaukee; Rafael Pérez, 25, 44 relevos y promedio de carreras limpias 1.78 y el venezolano Rafael Betancourt 32, promedio de carreras limpias en 68 juegos para el Cleveland.

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