El ruido y el furor de “There will be blood” despuntan en la Berlinale

BERLIN (AFP) – Tras haber vibrado al son de los veteranos del rock, los Rolling Stones, el 58º festival de la Berlinale se adentró el viernes en la estricta competición, con el pase de “There will be blood”, del estadounidense Paul Thomas Anderson, en el que Daniel Day-Lewis deslumbra en su papel de duro magnate del petróleo.

La velada del jueves había estado protagonizada por los flashes que llovieron sobre los componentes de la banda británica – Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Watts y Ron Wood – llegados a Berlín para presentar el documental “Shine a light” que les ha consagrado el cineasta Martin Scorsese.

Pero el viernes se entró de pleno en materia con la proyección de tres de los 21 filmes en competición en el festival, hasta el 17 de febrero.

El más impresionante fue “There will be blood”, que ha valido al británico Daniel Day-Lewis una nominación al mejor actor en la ceremonia de los Oscars el 22 de febrero en Hollywood.

Inspirada en la novela “¡Petróleo!”, de Upton Sinclair, la quinta película de Anderson (“Boogie Nights”, “Magnolia”) describe con tintes épicos los inicios de la industria petrolera en California, a principios del siglo XX.

A través de una fulgurante ascensión social de Daniel Plainview, modesto obrero convertido en magnate del petróleo, Anderson traza la historia, llena de ruido y furor, de la explotación del Oeste estadounidense y de la fundación de la potencia industrial de Estados Unidos.

La magistral apertura del filme, sin diálogos, muestra la lucha desigual entre el hombre y las fuerzas salvajes de la naturaleza: en esos tiempos heroicos, las perforaciones manuales, excavadas y apuntaladas deprisa y corriendo, sedujeron a un bueno número de pioneros.

Más pugnaz, retorcido y hambriento de beneficios que el resto, Plainview adquiere concesiones sobre tierras áridas a inocentes campesinos, seducidos por su labia y la cara angelical de su hijo adoptivo.

Esta épica ilustrada con una fotografía ocre, magistralmente dirigida, muestra a un pionero del capitalismo misántropo y violento, que se enfrenta con el poder naciente de los trusts petroleros y el de la Biblia, encarnado por Eli Sunday (Paul Dano), un joven predicador loco por Dios, que manipula las almas de los fieles.

Estridente y turbadora, la banda sonora de la película compuesta por el guitarrista de Radiohead Jonny Greenwood no hace sino acrecentar la intensidad del relato.

Los otros dos filmes en liza para el Oso de Oro, desvelados el viernes, son “Black Ice” (“Musta jaa”), segundo trabajo del finlandés Petri Kotwika, que cuenta la historia de una esposa que, sabiendo que su marido le es infiel, adopta una falsa identidad con el fin de conocer a su rival, sin sospechar que entre ellas nacerá una amistad.

Firmada por el chino Wang Xiaoshuai, “In love we trust” (“Zuo You”) es un melodrama que pone en escena una madre dispuesta a todo para salvar a su hija de cinco años, aquejada de leucemia.

Al enterarse de que sólo una donación de médula espinal podrá prolongar la vida de su hija, la mujer propone a su ex esposo, casado de nuevo con otra, tener un bebé con ella, con el fin de que el recién nacido pueda ser el donante.

Con este drama, el cineasta chino describe sutilmente el dilema vivido por dos parejas de la burguesía china en medio de un mundo urbano acelerado, decorado con un tono grisáceo de torres en construcción y trenes de suburbios.

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