Madrid construye su ciudad de la música para acoger su primer Rock in Rio

MADRID (AFP) – En un solar de las afueras de Madrid, las máquinas trabajan día y noche para levantar la Ciudad del Rock, que en junio y julio acogerá por primera vez en la capital española el festival Rock in Rio y con él a grandes artistas como The Police y Lenny Kravitz.

Un terreno de unos 200.000 m2 cedido por el ayuntamiento de la localidad de Arganda del Rey, al lado de Madrid, albergará este inmenso espacio, para el que se invertirán 35 millones de dólares (24 millones de euros).

Dos escenarios, una carpa electrónica, una pista de patinaje sobre hielo y una de nieve para practicar snowboard, cuatro centros comerciales, un espacio para niños, restaurantes y zonas ajardinadas.

Todo ello en una verdadera ciudad del ocio donde el brasileño Roberto Medina, presidente de Rock in Rio, espera recibir a un máximo de 500.000 personas los fines de semana del 27 y 28 de junio y el 4, 5 y 6 de julio, además de organizar este festival allí durante muchos años.

Rock in Rio nació en 1985 en la ciudad carioca con factura cien por cien brasileña y tiene vocación internacional desde que en 2004, después de tres ediciones allí (1985, 1991 y 2001) saltó el Atlántico para instalarse en Lisboa, donde ya se ha organizado en dos ocasiones, también en 2006.

Este año Medina se enfrenta al reto de organizarlo simultáneamente en dos ciudades, Madrid y Lisboa, y en los próximos quiere buscar otra ciudad europea para formar un triángulo que culminará en 2014 con el regreso a Rio con motivo del Mundial de fútbol.

Además de conseguir las mayores audiencias en la historia de los festivales musicales (1,3 millones de asistentes en 1985, 1,2 millones en 2001) y presentar a artistas de primera fila como Queen, Peter Gabriel, George Michael y Guns and Roses, Rock in Rio ofrece dos pluses que lo hacen diferente de otros grandes eventos musicales.

Uno de ellos es un “espacio de convivencia”, “donde la música es uno de los atractivos entre muchos”, explicó Medina a la AFP.

Este festival no se celebra en un lugar con infraestructuras “improvisadas”, como otros, sino que cuenta con “instalaciones cuidadas”, según Medina.

El otro es el compromiso social, ya que desde 2001 la promoción va acompañada de campañas de comunicación sociales y Medina, publicitario y director de una agencia de comunicación en Brasil, destina parte de los beneficios a proyectos de desarrollo.

“La gente va al festival por la fiesta, por los cantantes, por otras alternativas de diversión que se ofrecen, por los programas de desarrollo. Esto no se repite en otros lugares”, valora.

El proyecto de este año tiene que ver con el cambio climático, tanto con mensajes que se difundirán en la campaña de comunicación como con la plantación de 100.000 árboles en Madrid, según Medina, que en Portugal ha instalado placas solares en escuelas y en Brasil ha ayudado a terminar los estudios a miles de jóvenes.

“Todo nuestro proyecto tiene esta visión de utilizar materiales reciclables, gastar menos electricidad, transportar menos, en consonancia con los suministradores y con materiales que pueden ser reciclados, basura separada, biodiésel”, explicó a la AFP el brasileño Walter Ramires, director de las obras de la Ciudad del Rock.

Unas 500 personas trabajan día y noche desde noviembre en esta Ciudad, que también contará con un aparcamiento de 250.000 hectáreas, lo que la convierte en la mayor de las tres que ha construido Ramires.

A nivel local, el festival “es una gran oportunidad no sólo de promoción de la ciudad y todo el territorio del sureste madrileño, sino también un instrumento para desarrollar el propio tejido social de la ciudad”, declaró a la AFP el alcalde de Arganda, el conservador Ginés López Rodríguez.

Pero en cuando a celebrar sucesivas ediciones del festival, López se muestra cauto: “Vamos a celebrar esta edición y ver los resultados, y luego tomaremos una decisión sobre el recinto. En cualquier caso, todo está diseñado para

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