Sistema de transportes de Santiago cumple un año aún con falencias

SANTIAGO (AFP) – El sistema de transportes de Santiago, convertido en el principal problema para el gobierno de Michelle Bachelet, cumple su primer año de funcionamiento sin que aún sea totalmente satisfactorio para parte de los seis millones de habitantes de la capital chilena.

El plan, llamado Transantiago, arrancó el 10 de febrero del año pasado con una modificación total de los recorridos y una reducción de la flota de buses, lo que causó confusión y molestia entre los pasajeros que, aglomerados, debían esperar por horas en los paraderos.

Su fallida puesta en marcha costó el puesto al entonces ministro de Transportes Sergio Espejo, mientras otras autoridades del gobierno, incluida la presidenta, fueron criticados por haber estado de vacaciones al momento de su partida.

También fue duramente criticado el antecesor de Bachelet, Ricardo Lagos, en cuyo gobierno se diseñó el sistema, que era anunciado como la mayor revolución del transportes capitalino.

El Transantiago “es el mayor tropiezo” de los gobiernos de la Concertación, la agrupación de partidos de centro izquierda que está en el poder desde 1990, admitió este viernes el ministro de Transportes, René Cortázar, en una entrevista con la radio Cooperativa.

“En determinados horarios y partes de la ciudad todavía el servicio es inadecuado. Hay personas a las que les toca tiempos de espera excesivos. Eso es una realidad”, agregó el funcionario.

“Las personas han pasado durante un año por una situación muy difícil”, reconoció.

Cortázar recordó que a lo largo del año hubo modificaciones que mejoraron el sistema, como una mayor cantidad de buses en circulación, construcción de paraderos adecuados y cambios en los contratos con las empresas proveedoras del servicio para que aumentaran las frecuencias de los recorridos.

“Queda mucho por delante”, dijo no obstante.

El sistema tiene pérdidas mensuales estimadas en 30 millones de dólares.

Aunque es operado por agentes privados, el gobierno ha debido subsidiarlo para evitar una quiebra.

A mediados de 2007 el Congreso aprobó la inyección de 290 millones de dólares. A fines de año, en cambio, rechazó entregar 92 millones más y sólo aprobó la entrega simbólica de dos dólares.

El gobierno entonces pidió un préstamo al estatal BancoEstado por 160 millones de dólares, para financiar el sistema hasta abril.

Una vez que esos fondos se agoten, según explicó el gobierno, se enviará un proyecto de ley al Congreso para establecer un financiamiento permanente y evitar una impopular alza en la tarifa, fijada ahora en unos 0,80 dólares.

El Transantiago hizo caer la popularidad de la presidenta Bachelet, que incluso ha bajado del 40% según encuestas.

Para este domingo, un sector de la derecha opositora planea celebrar un “cumpleaños infeliz”, mientras otros grupos aseguran que “no hay nada que celebrar”.

El Transantiago es “el talón de Aquiles de la Concertación y le sepultó las aspiraciones de concretar un quinto gobierno”, postuló por su parte el diputado derechista Iván Moreira, en alusión al costo político que ha tenido para la presidenta el fallido sistema.

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