Tregua en agitada vida de Bogotá en Día sin auto

Por Martha Trujillo

Bogotá.- La agitada vida de la capital colombiana tuvo el jueves una tregua cuando miles de sus habitantes se movilizaron a pie, en bicicleta o patines a sus trabajos en acatamiento al Día sin carro en Bogotá.

En cumplimiento a un mandato popular, un millón y medio de vehículos particulares dejaron de circular para dar paso a medios alternativos que ayudaran a conservar un aire limpio en la ciudad de 7.5 millones de habitantes.

"Es una medida muy buena porque ayuda a bajar el estrés y a reducir los índices de contaminación de la ciudad", dijo a Notimex José Rodríguez mientras caminaba hacia su trabajo.

Los 31 mil niños atendidos en 2007 en Bogotá por enfermedades respiratorias, ligadas con la alta concentración de hollín, generó una gran conciencia en la gente sobre la necesidad de descontaminar la urbe.

Según estudios privados, la capital colombiana es la tercera ciudad del continente con más partículas contaminantes en el aire, después de Santiago de Chile y ciudad de México.

La medida de suspender el uso de automóviles, que se aplica desde hace seis años en Bogotá en el primer jueves del mes de febrero, tiene resistencia entre el comercio, que se queja de una reducción del 40 por ciento en sus ventas por la jornada.

Este año, alentados por la campaña institucional de contribuir a un "Día por el aire limpio", los dueños de tiendas decidieron acudir a toda clase de promociones y ofertas para atraer a los clientes.

A la mitad de la jornada, los centros comerciales contaban con muy pocos visitantes debido a que muchos compradores prefirieron quedarse en casa ante la prohibición para usar sus vehículos.

Ante el sol radiante que acompañó la jornada en sus primeras horas, muchos bogotanos decidieron alterar su rutina, aprovechando la soledad de las calles, para hacer deporte o cambiar de actividad.

"Ojalá todos los días fueran así. No se ve esa capa gris de esmog, que siempre la cumbre todos los días", dijo Carmen Monsalve, una ama de casa mientras trotaba al lado de su perro por una avenida capitalina.

Las ciclorutas, que se extienden por un buen trayecto de la capital, fueron copadas por cientos de trabajadores que decidieron acudir a sus oficinas en bicicleta, en apoyo a la jornada cívica.

En las calles sólo se permitió el desplazamiento de autobuses, taxis, ambulancias y transporte escolar, que no hicieron mella en el tráfico vehicular, aliviado sin un millón y medio de carros en la red vial.

A pesar de que se sancionaba con una multa de 110 dólares a quien incumpliera la norma, la policía reportó la inmovilización de una docena de vehículos infractores en distintos sitios de la capital.

– NOTIMEX

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