Refugiada mexicana pide ser escuchada por Calderón en Chicago

Chicago.- Flor Crisóstomo, una indocumentada mexicana refugiada desde hace 12 días en una iglesia metodista local, busca ser escuchada por el presidente Felipe Calderón cuando visite Chicago para pedir una moratoria en redadas y deportaciones.

"Espero aunque sea un mensaje de aliento, que el presidente tome en cuenta este esfuerzo que como Elvira (Arellano) estoy haciendo para llamar la atención de los políticos y darle una cara humana a la persecución de indocumentados", dijo la indígena oaxaqueña.

De no ser posible, agregó Crisóstomo, quien sigue los mismos pasos que Arellano para evadir la deportación, le hará llegar una carta a través de Ema Lozano, la dirigente del grupo Centro sin Fronteras, que la apoya como lo hizo el año pasado con Arellano.

El presidente mexicano visitará Chicago el próximo martes en el marco de una gira de cinco días por Estados Unidos durante la cual también visitará la próxima semana ciudades como Boston, Nueva York, Sacramento y Los Angeles.

En la carta que entregaría al mandatario, Crisóstomo -madre de tres hijos que viven actualmente en Guerrero- le pedirá que interceda ante su colega estadunidense George W. Bush para que apoye una moratoria en las redadas y deportaciones.

"Que dejen de perseguir y deportar a gente que bien puede calificar para legalizar su situación, pero que no se le ha dado esa oportunidad", añadió la oaxaqueña.

Además, agregó, "le recordaré que el propio Congreso mexicano reconoce que con la liberación total del TLCAN habrá más migración hacia los Estados Unidos y algo se tiene que hacer para evitarlo o por lo menos para mejorar el trato que nos dan aquí".

Dijo que en enero, antes de que decidiera entrar en el refugio-santuario, había solicitado al consulado mexicano que le permitiera ser oradora durante el encuentro del presidente Calderón con la comunidad inmigrante.

Crisóstomo, quien se encuentra refugiada en la iglesia metodista San Adalberto, comentó que el pastor Walter Coleman recibió una carta del Servicio de Migración advirtiéndole de la situación ilegal que ella mantiene.

Aún así, expresó, no se intimida, porque cree que los agentes no se atreverán a entrar a la iglesia a sacarla por la fuerza, ya que la acción iría en contra de sus principios.

Comentó que en estos días ha recibido mucho apoyo de la comunidad mexicana y puertorriqueña y que su encierro no le pesa, debido a que se mantiene ocupada comunicándose por internet con otros activistas.

No obstante, lamentó que las cartas que sus hijos le han ayudado a entregar en México a diferentes autoridades no han tenido respuesta. "Sólo se echan la bolita y finalmente vienen a caer al consulado", contó.

– NOTIMEX

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