Pandillas centroamericanas en acelerada mutación al crimen organizado

SAN SALVADOR (AFP) – Las pandillas centroamericanas muestran una "peligrosa evolución" que las está acercando al crimen organizado, al narcotráfico y al lavado de dinero, según expertos de la región.

"Hemos observado que hay una peligrosa evolución de las pandillas a vincularse más hacia las actividades relacionadas con el crimen organizado, el narcotráfico y al lavado de dinero", declaró a la AFP el director del Consejo Nacional de Seguridad Pública (CNSP) de El Salvador, Oscar Bonilla.

En base a informes de inteligencia, Bonilla destacó que "los integrantes de maras o pandillas tienen una relación con el narcomenudeo (comercio minorista), con la extorsión y con el cobro de renta (impuesto ilegal) a personas y negocios, lo cual cambia la esencia de la naturaleza de las pandillas".

"Es innegable que las pandillas están más vinculadas a actividades criminales de gran envergadura, como los homicidios, extorsiones y en algunos de los casos han estado vinculados al robo de vehículos", declaró por su parte a la AFP la directora del Instituto de Opinión Pública de la Universidad Centroamericana (UCA), Jannete Aguilar.

Empero, Aguilar, que ha realizado varios estudios sobre las maras, aclaró que "no existe evidencia empírica" que muestre que esos grupos están "controlando" los negocios de la criminalidad organizada porque esos "son grupos poderosos que les gusta actuar con mayor sigilo".

Evocando un estudio regional realizado por la UCA con el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), Aguilar insistió que "se tienen indicios que las pandillas más bien están colaborando con estructuras del crimen organizado, están ofreciendo servicios a bandas criminales que operan en la región".

La evolución de los grupos de pandillas, se da a pesar de que la policía principalmente de los países del Triángulo Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras) impulsan constantes operaciones que han logrado fichar y encarcelar a los dirigentes de las "clicas" (células).

Ante la persecución policial, según Bonilla, en las maras "hay una nueva línea de reclutar a menores de edad", por lo que se impulsan diferentes programas para evitar que el fenómeno aumente en zonas conderadas de "alto riesgo".

"Los estudios indican que la edad más peligrosa o frágil para introducir los jóvenes a las pandillas se ubican en el margen de 11 a 15 años y que estudian entre sexto y noveno grado, porque se han enterado que es el grupo más vulnerable", subrayó Aguilar.

El director del CNSP estimó que las pandillas se están haciendo cargo de "la crianza" de niños que nacen en el seno de la organización y además invierten los fondos obtenidos de ilícitos en el comercio informal en los mercados.

Otro hecho que llama la atención, es el incremento de la la participación de mujeres en actividades de "cobertura" en el cobro de renta, traslado de drogas, tráfico de teléfonos y armas, lo cual según Bonilla "es bastante preocupante porque ya tienen una línea de mayor organización".

En los países centroamericanos, México, Estados Unidos y Canadá, según estimaciones oficiales, operan unos 90.000 pandilleros.

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