Atentado no reivindicado deja un muerto y dos heridos en Ciudad de México

MÉXICO (AFP) – Un hombre murió y otras dos personas fueron heridas por la detonación de un artefacto explosivo que también destruyó tres autos a cien metros de la sede de la policía de la Ciudad de México, mientras las autoridades desestimaron en principio la autoría de la guerrilla o del crimen organizado.

“Una persona de sexo masculino falleció y una mujer está herida en situación lamentable con quemaduras en su cuerpo”, dijo a la prensa Joel Ortega, secretario de Seguridad Pública de la capital mexicana, en el lugar del estallido.

En la noche del viernes, la Procuraduría General de la República (PGR) desestimó en principio la responsabilidad de la guerrilla o del crimen organizado en el atentado, un hecho infrecuente en la capital mexicana.

“De la información que se cuenta hasta el momento, el modus operandi y las características del explosivo, se puede inferir que este hecho no es atribuible a grupos armados o subversivos”, dijo la PGR en un comunicado emitido la noche del viernes.

La explosión, ocurrida a las 14H30 locales (20H30 GMT), se produjo muy cerca de la sede de la policía capitalina, donde se inicia la turística zona Rosa capitalina y a unas cuantas calles de donde se erige el Angel de la Independencia, monumento emblemático de la metrópoli.

En tanto, el secretario de Seguridad Pública capitalino, Joel Ortega, dijo que “es probable” que la persona que falleció poco después de la explosión fuera quien llevaba el artefacto de “fabricación casera”.

“Probablemente (el muerto) se trate de la persona que llevaba el explosivo”, dijo Ortega en declaraciones al noticiero nocturno de la cadena Televisa.

Ortega dijo a Televisa que se investiga si una mujer de 22 años que resultó con quemaduras en la mitad de su cuerpo tiene relación con el fallecido.

Más temprano, el funcionario detalló que se trató de “un artefacto explosivo de fabricación casera y al parecer de pólvora por el olor” y que habría sido detonado vía celular con un mecanismo de doble tiempo.

“Cuando subieron a este hombre a la ambulancia, ya no traía parte de un brazo y las piernas las tenía heridas, se le alcanzaban a ver los huesos de las rodillas hacia abajo”, dijo a la AFP Francisco García, un transeúnte que se encontraba en el lugar en el momento de la explosión.

En el lugar del estallido, custodiado por cientos de policías y cuerpos anti-bombas, quedaron tres vehículos con los vidrios rotos, mientras que un edificio cercano mostraba algunas ventanas rotas hasta el tercer piso.

En la noche del viernes, Ortega dijo en conferencia de prensa que se ha instrumentado el plan capitalino de contingencia con “operativos de seguridad en toda la ciudad” y una “supervisión nocturna esmerada”.

“Escuché la explosión y salí corriendo. Todo se estremeció, había mucho humo y vidrios por todos lados”, comentó Marta Arias, una mujer de 64 años que tiene un establecimiento comercial en las cercanías.

“No tuvimos llamada anterior de aviso” sobre la colocación del artefacto explosivo, dijo Ortega.

Si bien la ola de violencia, especialmente ligada al narcotráfico, se ha recrudecido en los últimos años, los atentados con artefactos explosivos son hechos inusuales en México.

En enero de 1994, a pocos días de que se levantara en armas el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas (sureste), un artefacto explosivo estalló en el estacionamiento de una plaza comercial de la capital, causando daños materiales.

Desde entonces, se han producido acciones aisladas en distintos puntos de México, en particular estallidos de petardos y dirigidos principalmente a sucursales bancarias, que se han atribuido el Ejército Popular Revolucionario (EPR, ultraizquierda).

Este grupo, herencia de la guerrilla izquierdista que en los 70 actuó en México, se atribuyó la autoría de una serie de atentados en 2007 contra instalaciones de la empresa estatal Petróleos Mexicanos, que generaron un importan

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