Familia de víctima de tiroteo en Illinois destaca solidaridad de la comunidad latina

Por Flavia Irene Rodríguez

Chicago.- Han pasado casi tres días desde el tiroteo en The Northern Illinois University (NIU), y la familia de la hispana Catalina García, una de las cinco víctimas fatales, se niega a saber más sobre el agresor.

"Hemos evitado escuchar o leer las noticias. Nos enteramos de su nombre por casualidad, pero nadie en esta casa quiere saber o pensar en él y en por qué lo hizo. No es importante para nosotros", dijo Jaime García.

En entrevista con Notimex, el hermano de la estudiante asesinada de origen mexicano prefirió destacar la solidaridad que ha mostrado la comunidad latina de Chicago para con su familia.

"Yo siento ese apoyo de la comunidad, al nivel de cuando se estaban organizando las marchas (por la legalización de inmigrantes), y mis padres lo sienten también, por eso tratamos de estar fuertes", expresó.

"Estamos muy emocionados, porque a Cati la ven como una hija, como un ejemplo para cualquier familia mexicana, de cualquier rancho en México", agregó el joven de 27 años.

Jaime es el mayor de cuatro hermanos, y se convirtió desde el jueves pasado no sólo en el vocero de la familia, sino en el responsable de realizar todos los trámites necesarios para dar cristiana sepultura a su hermana menor.

Hace 22 años llegó a Chicago, cuando tenía solo cinco de edad, con su padre Jacinto, quien ha sido durante 19 años obrero de una fábrica de metal, y Consuelo, su madre, quien aún labora en una bodega.

"Emigramos con más gente del pueblo de Barreras, Jalisco, que buscaba mejorar su calidad de vida. Mis tres hermanos nacieron aquí, y nuestros padres nos inculcaron el estudio como un objetivo para alcanzar mejores oportunidades", dijo.

"Y es algo que estábamos haciendo los cuatro, mi hermano estudia economía y a mis dos hermanas les gustó ser maestras. Por eso Cati estaba estudiando duro, pero ya no podrá ser la maestra que quiso ser un día", lamentó Jaime.

El joven también estudió en la NIU, donde se graduó de economista, razón por la cual Catalina se matriculó en la misma universidad con el deseo de convertirse en profesora de niños.

Durante la entrevista, Jaime intentó contener la emoción, al recordar cómo se enteró de la muerte de su hermana, de 20 años de edad.

"Empecé a recibir mensajes de mis amigos de la universidad diciéndome lo que había pasado, pero no me podía comunicar con Cati, y eso era raro, porque ella por cualquier cosa siempre me estaba hablando", relató.

Una llamada a su mejor amiga lo hizo cimbrarse por un mal presentimiento. "Siempre estaban juntas, y cuando ella contestó estaba llorando y me dijo que no la encontraba", relató.

En ese momento, el joven se dirigió desde el centro de Chicago al suburbio de DeKalb, a 105 kilómetros de distancia. "Llegué en 40 minutos, con la angustia y certeza de que algo grave le había pasado", narró.

Fue en el hospital donde un oficial le confirmó a Jaime que su hermana había fallecido en el lugar de los hechos, "primero le hablé a mi hermano Joel y después se lo comunicamos al resto de la familia".

Jaime prefiere recordar a su hermana viva, por eso enfatiza: "era muy alegre, la princesa, la niña de la casa, amada por toda su familia. Le gustaba bailar, salir con sus amigas, y siempre estaba dispuesta a ayudar a la gente".

La joven acababa de conseguir empleo en el Centro de Recursos Latinos de la universidad a la que asistía, en el mismo sitio dond

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